En el distrito El Plumerillo muchos la conocen por su apodo pero prefieren esquivar el tema cuando le preguntan sobre ella y sus actividades ilegales. Los policías de la Comisaría de esa jurisdicción, la 36ª –Oficina Fiscal Nº6–, saben quién es y dónde vive pero aseguran que poco pueden hacer porque “tiene protección”. Se trata de la Chilena Ruth, una mujer de 53 años que está relacionada directamente a la venta de drogas, igual que sus hijos.
Algunos investigadores de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico aseguran que la siguen de cerca, pero pasan las horas, los días, los meses, y esta señalada jefa de una banda criminal continúa en su vivienda como si nada sucediera. Si bien desarrollaron allanamientos hace pocos días, sólo uno de sus herederos de sangre quedó comprometido en una causa.
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En su domicilio, ubicado casi en una intersección de una popular barriada ubicada hacia el este de la cancha de Huracán Las Heras, se hace pasar por curandera. Sin embargo, en esa propiedad, los fines de semana se advierte un llamativo movimiento de gente que llega en autos particulares pero también en taxis y remises.
Los clientes que arriban en esos vehículos, bajan y hasta hacen cola para adquirir cocaína o marihuana en pequeñas cantidades. Es como si fuera el local de una de las firmas que se dedican a la cobranza extrabancaria de servicios públicos que trabaja en horarios nocturnos. Los que la conocen sostienen que sólo acepta billetes de 100 pesos a cambio de los estupefacientes.
Investigadores saben quién es y dónde vive la Chilena Ruth, pero aseguran que poco pueden hacer porque “tiene protección”.
La Chilena Ruth –se reserva su identidad– tiene varios quiosquitos para comercializar drogas en el barrio 20 de Julio y sus cuatro hijos, todos de distinto padre, trabajan con ella. Tres de ellos son varones y la mujer vive con su madre. Se los conoce como el Dan, Isac, Paulo –con domicilio en el barrio Capilla Rosario– y Caty, quien a su vez “trabaja” con su pareja, el Chula o Ricotero. Este sujeto está relacionado a secuestros virtuales –tiene contactos con internos de la cárcel de Almafuerte– y también con entraderas domiciliarias.
También montó dos cocinas para fabricar la cocaína en la zona en casas del barrio donde reside y un par de féminas con antecedentes –alguna vez detenidas con prisión domiciliaria por violar la Ley de Estupefacientes– son las encargadas de custodiar la zona y también guardar el dinero que se recauda.
No sólo sus familiares directos responden a ella: también lo hace un grupo de jóvenes conocidos en el 20 de Julio como “pichones”, que están armados y avisan a su líder si patrullas policiales pasan por la barriada. El armamento sería adquirido a un viejo conocido de los investigadores mendocinos, un ex oficial de la Marina que está relacionado a una agencia de seguridad. Este hombre fue detenido por tener 10 armas de dudosa procedencia y más de 1.000 proyectiles de distintos calibres.
Vender para lavar
Todo el modus operandi de la Chilena Ruth se asemeja al que utilizó en el Campo Papa la presunta jefa narco de Godoy Cruz, Sandra Jaquelina Vargas (39), la Yaqui, hoy presa en El Borbollón y a punto de ir a debate oral por venta de drogas, lavado de activos en la Justicia federal y asociación ilícita en la provincial.
Se trata de una organización familiar dedicada a la comercialización de drogas que tiene un grupo de jóvenes, pichones –a los de la Yaqui se los conocía como angelitos o soldaditos–, para custodia barrial y distribución.
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Después de recuperar la libertad en el 2005, la Chilena Ruth, se cree, no abandonó el negocio de las drogas. Asentada en su casa del barrio 20 de Julio, que refaccionó el año pasado, continuó reclutando a menores, la pareja de su hija y amigas para vender en la modalidad de narcomenudeo. Además de las cocinas de cocaína, trascendió que esta mujer nacida el 4 de agosto de 1962 en el vecino país recibe cargamentos de un hombre con domicilio en el barrio Alimentación. Este sería el proveedor de una de parte de los estupefacientes que comercializaría en pequeñas cantidades.
Relacionado a esto, el patrimonio de la Chilena creció en los últimos tiempos: sus hijos, como el Dan e Isac, se movilizaban en camionetas 4×4 –dos Hilux, blanca y negra– y también poseen motos enduro, cuatriciclos y se cree que están construyendo oficinas y departamentos en la zona de calle Lisandro Moyano al 2300. Su hermana Caty, maneja una Renault Duster gris. No es raro ver estacionado ese vehículo en la puerta del domicilio, en la zona de calles Chacabuco y Castelli. Todos estos bienes no podrían ser justificados y “se trataría de un claro ejemplo de lavado de capitales de la droga”, relataron las fuentes consultadas por El Sol.
Lo cierto es que la Chilena Ruth está en boca de muchos detectives por temas de narcomenudeo pero viene esquivándolos gracias a que “recibe data”, a pesar de que uno de sus hijos fue detenido y recuperó la libertad tras al pago de una importante caución. Se sospecha que también mandó a matar con sus pichones a un joven llamado Paulo Riga, pero las pruebas no fueron demasiadas para atribuirle el hecho.
Salió de la cárcel en el 2005
A la Chilena Ruth se le conoce prontuario en Mendoza desde 1994, cuando, acusada de venta de drogas, fue excarcelada bajo caución juratoria. Cinco años después, en 1999, volvió a ser detenida por ese delito y recuperó la libertad bajo igual modalidad. Lo mismo sucedió en el 2001. Ese año, en octubre, fue detenida por robo agravado, coacción y daño. Poco más de un mes después, el 15 de noviembre, recuperó la libertad.
En agosto del 2002, volvieron a detenerla con estupefacientes. Estaba vez, la Justicia federal la condenó a cuatro años y tres meses de cárcel. El 26 de abril del 2005 recibió la libertad condicional. Terminó de pagar esa pena el 26 de setiembre del 2006.
En el 2002, detenida en la misma casa
El barrio 20 de Julio está ubicado en el distrito El Plumerillo, Las Heras, hacia el este de la cancha del Club Atlético Huracán. Allí tiene base la Chilena Ruth y gran parte de su familia y conocidos. Efectivos federales consultados recordaron que la detuvieron con armas y drogas el sábado 17 de agosto del 2002 y aseguraron que no era la primera vez que caía por temas relacionados a la tenencia para la comercialización. Gracias a este procedimiento, se secuestraron 300 gramos de cocaína, un cuarto de marihuana, dos escopetas y un revólver. La hija de la Chilena Ruth quedó detenida en el procedimiento.
Por este operativo, la mujer que hoy tiene 53 años llegó a juicio y fue condenada a 4 años y tres meses de cárcel. Logró la libertad condicional en el 2005 y desde ese año no volvió a pisar una comisaría. Sin embargo, sostienen que nunca abandonó el negocio y que, gracias a sus familiares directos, creció su patrimonio.
