Siempre, desde que las ví por primera vez me llamaron la atención. Cuando sos adolescente te parece que todo lo que viene de afuera es mejor o más “cool”. En muchas películas veía esas sopas y yo pensaba “eso debe ser el futuro”, y algo de eso hubo, un futuro lleno de comida de mentira, de pre-cocidos, de falsa alimentación.

Y desde que empecé esta columna quería hablar de estas sopas, probarlas por primera vez y ver si realmente son tan malas como me las imagino. O tal vez me sorprenden y me tengo que quedar con la boca cerrada, o como dice un amigo: “calladita te ves más bonita”…

 

Pero lo cierto, es que mi encuentro con la temida sopa instantánea, no fue muy alentador. A primera instancia la sopa “Sabor a carne de res”, asume inmediatamente que “no contiene productos de res”. Lo cual me resulta un poco sospechoso.

Inmediatamente me voy a leer los ingredientes y por supuesto, todo tiene nombres raros: azúcar, extractos, colorantes, saborizantes, glutamatos, dióxidos, entre otros. De comida, poco y nada.

A esta altura ya ni sé si quiero probarla… Pero bueno a eso hemos venido.

 

En la degustación:

Sopa instantánea Maruchan sabor res.

Aroma: químico, a saborizantes.

Sabor: artificial, a glutamato.

Textura: la mitad de la sopa está arriba, con la pasta que se hidrató bien, el resto es agua con color y verduras a medio hidratar. Horrible.

Precio: $20 la undidad.

¿Lo llevamos a casa?

Definitivamente no. Horrible textura, sabor y características. De lo peorcito que he probado. Feo, malo y caro para lo que ofrece.