Las imágenes del Boeing 737 MAX de Flydubai después de su aterrizaje de emergencia en Arabia Saudita dejaron al descubierto uno de los aspectos más llamativos del episodio: una parte del timón de dirección, ubicado en el estabilizador vertical de la cola, estaba dañada. El avión había sufrido una violenta pérdida de altura durante la emergencia y, pese al deterioro visible en una de sus superficies de control, logró mantenerse en vuelo y aterrizar en el aeropuerto de Tabuk.
La respuesta del aterrizaje está en la propia configuración aerodinámica de un avión: el rudder no es la única superficie que permite controlar su trayectoria. Su función principal es controlar la guiñada, es decir, el movimiento de la aeronave alrededor de su eje vertical. Para modificar el rumbo, el avión utiliza principalmente los alerones para inclinarse y, una vez producido ese alabeo, la sustentación de las alas genera una componente horizontal que permite cambiar la trayectoria.
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El rudder no es el único control del avión
El funcionamiento de un avión de pasajeros depende de varias superficies de control que trabajan en conjunto. Los alerones permiten controlar el alabeo, mientras que el elevador ubicado en el estabilizador horizontal permite controlar el cabeceo. El timón de dirección, en cambio, actúa principalmente sobre la guiñada y ayuda a coordinar los movimientos de la aeronave.
Por eso, la pérdida parcial del rudder no significa automáticamente que el avión quede fuera de control. El problema principal pasa a ser la capacidad para controlar la guiñada y mantener la coordinación de la aeronave. Puede aparecer una mayor descoordinación durante determinadas maniobras, pero mientras los alerones, los elevadores y otros sistemas de control conserven suficiente autoridad aerodinámica, el piloto todavía puede mantener el avión y modificar su trayectoria.

En determinadas condiciones, incluso, el avión puede aceptar cierto grado de descoordinación y utilizar el alabeo para modificar el rumbo. Eso no convierte al rudder en una pieza prescindible: significa que un avión de transporte tiene distintas formas de controlar su trayectoria y que la pérdida de una superficie no implica necesariamente una pérdida inmediata de control.
Qué papel pueden tener los motores
En un avión bimotor como el Boeing 737 MAX aparece además otro recurso aerodinámico. Los motores están ubicados debajo de las alas y una diferencia de empuje entre ambos puede generar un momento de guiñada.
Ese efecto puede convertirse en una herramienta adicional para ayudar a controlar la dirección de la aeronave en determinadas situaciones. No reemplaza al timón de dirección ni significa que el avión pueda operar normalmente sin él, pero muestra por qué el control de una aeronave no depende de una única superficie.
La diferencia es importante: perder una parte del rudder, perder todo el rudder o perder además el estabilizador vertical completo son escenarios aerodinámicamente distintos y no pueden analizarse como si fueran equivalentes.
El daño apareció después de una violenta pérdida de altura
En el caso del vuelo FZ1073, los registros de seguimiento muestran una caída extraordinariamente rápida de altura. La aeronave pasó de unos 34.000 pies a aproximadamente 17.000 pies en menos de un minuto, según distintos registros publicados tras el episodio. Imágenes tomadas después del aterrizaje en Tabuk mostraron una sección del timón de dirección dañada o ausente.
La relación exacta entre esa maniobra y el daño todavía deberá establecerse mediante la investigación. Algunos expertos citados por medios internacionales plantearon que las fuerzas aerodinámicas generadas durante la brusca maniobra podrían explicar el deterioro, pero esa hipótesis no debe confundirse con una conclusión definitiva.
Lo que sí quedó demostrado es que el Boeing 737 MAX logró recuperar una situación extremadamente comprometida, continuar su vuelo y llegar a una pista de aterrizaje. El avión había sufrido una emergencia en pleno vuelo, los dos pilotos resultaron heridos y finalmente fue necesario desviarlo hacia Tabuk, donde aterrizó de manera segura.
La pericia del piloto también fue clave
La explicación aerodinámica permite entender por qué el avión podía seguir respondiendo, pero hay otro factor que resulta fundamental: la capacidad de quienes estaban a los mandos para aprovechar el control que todavía conservaba la aeronave.
Un avión puede disponer de superficies de control y sistemas redundantes, pero eso no significa que una situación de este tipo sea sencilla de manejar. Con una parte del rudder dañada y después de una emergencia que produjo una pérdida de altura extremadamente rápida, mantener el control, estabilizar la aeronave y finalmente llevarla hasta una pista exigió utilizar los recursos disponibles de manera precisa.
