La peronóspera es uno de los problemas del campo mendocino. Credit: Uvas Argentinas

El Súper Niño podría complicar la producción agrícola de Mendoza si se cumple el escenario de una temporada con mayor cantidad de lluvias y períodos de elevada humedad. El principal riesgo está puesto en la aparición de enfermedades y hongos, pero también en las dificultades para ingresar a los campos, realizar las tareas y concretar las cosechas. 

El ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, reconoció que el escenario climático obligará a prepararse y que desde el Gobierno provincial se trabaja en la planificación de recursos y equipamiento para afrontar eventuales contingencias.

Dos camiones chocaron en Potrerillos

Un choque entre dos camiones se produjo durante la mañana de este domingo sobre la Ruta 7 en Potrerillos. No hubo lesionados, a pesar del impacto. La colisión se produjo alrededor de las 8.45, a la altura del puente del río…

En el caso de la vitivinicultura, el principal riesgo está relacionado con el exceso de humedad. Mauro Sosa, del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, advirtió que una mayor cantidad de días lluviosos o precipitaciones más intensas y concentradas podrían dificultar las labores culturales necesarias para proteger los viñedos.

El riesgo para las viñas

Uno de los principales efectos de una primavera y un verano más húmedos sería el incremento de enfermedades fúngicas, como el mildiu o peronóspora y el oídio.

Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), explicó que el impacto dependerá del momento en que se produzcan las lluvias. La humedad puede generar problemas sanitarios en la uva y los frutales y, dependiendo de la etapa del cultivo, afectar tanto la cantidad como la calidad de la producción.

El riesgo aumenta si las lluvias impiden que los productores ingresen a los viñedos para realizar los tratamientos necesarios. El suelo saturado puede dificultar el ingreso de las maquinarias y retrasar las aplicaciones preventivas, justamente cuando las condiciones favorecen la aparición de hongos.

Rogelio Rabino, director de Enología y Viticultura de Finca Flichman, señaló que una temporada con mayor humedad puede afectar la sanidad de la uva. En primavera, por ejemplo, las enfermedades pueden comprometer las hojas y reducir la capacidad fotosintética de la planta, mientras que durante la maduración pueden aparecer problemas que impacten directamente en la calidad del fruto.

La falta de recursos, otro problema 

La contingencia meteorológica no sería el único desafío. Los referentes del sector remarcaron que la capacidad de respuesta estará directamente relacionada con los recursos disponibles para realizar las tareas de prevención.

Sosa advirtió que la vitivinicultura atraviesa un escenario de baja rentabilidad, precios deprimidos y costos crecientes, una situación que podría complicar todavía más la próxima temporada si aumentan las necesidades de tratamientos contra enfermedades.

Desde Acovi señalaron que el sector viene trabajando con pronósticos meteorológicos propios y asesoramiento técnico para anticiparse a las condiciones de humedad. La organización cuenta con un grupo de ingenieros que asesora a las cooperativas y también realiza compras conjuntas de insumos agrícolas para mejorar los precios y las condiciones de financiamiento.

Qué puede pasar con las frutas y verduras 

El impacto del Súper Niño en la producción podría extenderse más allá de la uva. Desde el sector frutihortícola reconocieron que las lluvias intensas pueden dificultar el ingreso de los trabajadores y maquinarias a las fincas, generar pérdidas de mercadería y afectar la calidad de los productos.

Entre los cultivos que podrían verse comprometidos aparecen manzana, pera, damasco, durazno, aceituna y nuez, además de diversas hortalizas como zapallito, zucchini, pimiento, berenjena, choclo, acelga y espinaca.

Omar Carrasco, titular de la Unión Frutihortícola Argentina, señaló que una menor disponibilidad de mercadería puede trasladar rápidamente a los precios, ya que los mercados funcionan en función de la oferta y la demanda. Como ejemplo, mencionó las dificultades que las lluvias ya generaron para extraer papa de los campos en otras zonas productoras.

El efecto en el bolsillo

Si las lluvias provocan pérdidas o reducen la cantidad de productos disponibles, el impacto podría sentirse en los mercados con subas de precios, especialmente en aquellas producciones más sensibles al exceso de humedad.

Desde el sector ya anticiparon que el carozo aparece entre los productos que podrían registrar mayores aumentos en el corto plazo, mientras que una afectación prolongada de la producción mendocina podría generar consecuencias durante un período más extenso.

Mendoza prepara medidas preventivas

Ante este escenario, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) comenzó a coordinar acciones con municipios para fortalecer la prevención frente a enfermedades fúngicas y otras plagas asociadas a las condiciones que podría generar El Niño.

Entre las recomendaciones técnicas figuran aplicar tratamientos preventivos antes de las lluvias pronosticadas, mejorar la ventilación de los cultivos mediante desbrotado y deshoje, mantener despejados canales y acequias y realizar controles después de cada tormenta para detectar rápidamente posibles focos de infección.