La morosidad en los créditos bancarios mostró en junio una primera señal de estabilización después de un año y medio de crecimiento sostenido. La irregularidad del total del crédito al sector privado bajó del 7,7% al 7,6%, según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), y registró el primer retroceso desde enero de 2025.

El descenso fue leve y no modifica el diagnóstico general: la mora continúa en niveles elevados en términos históricos, con una situación especialmente delicada entre las familias. En ese segmento, los pagos atrasados representaron el 12,8% del total de los préstamos, sin cambios respecto de mayo, lo que marcó la primera interrupción de la tendencia ascendente en 18 meses.

El informe de la autoridad monetaria explicó que la estabilidad respondió, en parte, a una desaceleración en el crecimiento real de la cartera irregular. También influyó el pase de determinados deudores a cuentas irrecuperables fuera de balance, luego de haber figurado hasta mayo dentro de los créditos en situación irregular. A esto se sumó un incremento real del financiamiento total, que contribuyó a moderar el indicador.

Los préstamos personales, en la peor situación

Dentro de la cartera de las familias, los préstamos personales continúan siendo el segmento con mayor nivel de incumplimiento. En junio, la irregularidad alcanzó el 16,4% del total, tras subir 0,5 puntos porcentuales durante el mes.

La evolución resulta todavía más significativa al observar el acumulado del año. Entre enero y junio, la mora en los préstamos personales aumentó 4,5 puntos porcentuales, reflejando el deterioro que atravesó este tipo de financiamiento durante el primer semestre.

Las tarjetas de crédito mostraron una leve mejora mensual. La irregularidad cedió 0,5 puntos y se ubicó en 12,6% del total. Sin embargo, el retroceso de junio no alcanzó para revertir la tendencia acumulada: durante el primer semestre, la mora en este segmento aumentó 3,3 puntos porcentuales.

Los préstamos prendarios destinados a familias también registraron un incremento. La irregularidad subió 0,2 puntos en junio y alcanzó el 7,9% de la cartera. En los créditos ajustados por UVA, el deterioro fue mayor: la mora pasó del 10,5% en mayo al 11% en junio.

La excepción continúa siendo el financiamiento hipotecario. Las líneas destinadas a la compra de viviendas registraron una irregularidad de apenas 1,6%, el nivel más bajo entre las principales modalidades de crédito a las familias.

Más de 35.000 nuevos deudores hipotecarios en un año

El bajo nivel de morosidad en los créditos hipotecarios coincide con la expansión que registró este mercado durante los últimos meses. De acuerdo con el informe oficial, durante junio ingresaron al sistema financiero 1.968 nuevos deudores hipotecarios.

Con esa incorporación, el sistema acumuló más de 35.400 nuevos deudores de créditos hipotecarios UVA durante los últimos 12 meses. El dato muestra que, pese al deterioro general de la capacidad de pago en otros segmentos, el financiamiento hipotecario mantiene una dinámica diferente, tanto por sus menores niveles de incumplimiento como por la expansión de la cartera.

Las empresas mantienen una mora más baja, aunque también creció en el semestre

El panorama de las empresas es considerablemente más favorable que el de las familias. La irregularidad del crédito corporativo se mantuvo en 3,5% durante junio, sin cambios respecto de mayo.

Sin embargo, la estabilidad mensual tampoco elimina el deterioro acumulado. Durante el primer semestre, la mora de las empresas aumentó un punto porcentual.

El mayor nivel de irregularidad dentro de este segmento se registró en los préstamos hipotecarios, donde los atrasos alcanzaron el 5,2% del total financiado. El indicador permaneció estable frente al mes anterior.

Los préstamos prendarios mostraron una mora del 4,5%, también sin variaciones durante junio. En cambio, las líneas de corto plazo utilizadas para financiar capital de trabajo presentaron indicadores más bajos.

En los adelantos en cuenta corriente, la irregularidad descendió del 3,8% en mayo al 3,6% en junio. El descuento de documentos, por su parte, se mantuvo en 3,2%.

Una mejora todavía insuficiente

El retroceso de la morosidad general representa una interrupción de la tendencia que se venía registrando desde comienzos de 2025, pero todavía no alcanza para confirmar un cambio de escenario.

La situación de las familias sigue siendo el principal foco de preocupación para el sistema financiero. La mora del 12,8% en el conjunto de los créditos personales, sumada al 16,4% registrado en los préstamos personales, evidencia el deterioro acumulado en la capacidad de pago de los hogares.

El dato de junio deja así una señal mixta: por primera vez en un año y medio la morosidad bancaria dejó de crecer, pero los niveles alcanzados durante ese período mantienen al sistema frente a un escenario de elevada irregularidad, especialmente en los créditos de consumo.