Francisco Cerúndolo está a un paso de la gloria. El tenista argentino venció al estadounidense Brando Nakashima por 6-7, 6-3 y 6-4 y se metió en la final del ATP 500 de Queen’s, el torneo de césped más prestigioso previo a Wimbledon. Este domingo disputará el partido más importante de su carrera, su octava final de ATP, ante el ganador del duelo entre Ugo Humbert y Tommy Paul.
El camino no fue sencillo. Cerúndolo batalló contra su peor enemigo -él mismo- durante todo el partido. Sus demonios emocionales aparecieron especialmente en el primer set: lideró con un quiebre, lo devolvió, tuvo el set en su saque y volvió a perder el control. Catorce errores no forzados con el drive, su mejor golpe, y el set se fue al tie break, que ganó Nakashima. “No me hables más, Nico. Ni una táctica me diste”, le reprochó a viva voz a su nuevo entrenador, el chileno Nicolás Massú, que lo acompaña desde hace poco desde la platea.
En el segundo set, Nakashima tomó ventaja con un quiebre para ponerse 3-2, pero Cerúndolo encontró el punto que cambió el partido: una pelota larguísima, que lo dejó exhausto apoyado en el fondo de la cancha, y que fue el quiebre que lo empujó a agitar los brazos pidiendo apoyo al público. Desde ahí se soltó, quebró de nuevo y se quedó con el parcial 6-3.
El tercer set lo tuvo más enfocado, aunque sin abandonar los comentarios al aire. Tras un quiebre en el quinto game, lo perdió enseguida. Pero en el noveno game quebró el definitivo y esta vez no lo soltó. Victoria, gritos y abrazo directo a Massú.
Cerúndolo buscará este domingo su segundo título en césped -el primero fue en Eastbourne 2023- y se convertirá en el segundo argentino finalista en Queen’s. El único antecedente fue David Nalbandian en 2012, aunque aquella participación quedó opacada por un incidente que terminó en descalificación: disconforme con un punto, el cordobés pateó un cartel publicitario que hirió a un juez de línea en la pierna.
