Una de las medidas de la policía federal.

Un operativo simultáneo dentro y fuera del penal terminó por desarticular una organización narco que, según la investigación, seguía operando con órdenes directas desde una celda. El procedimiento fue llevado adelante por personal de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de la Policía Federal Argentina en la provincia de La Rioja, bajo directivas del Juzgado Federal local.

La pesquisa tenía como principal apuntado a un conocido narcotraficante alojado en el Servicio Penitenciario provincial, quien, de acuerdo con las tareas de inteligencia, continuaba manejando la venta de estupefacientes desde el interior del complejo.

En ese esquema, su círculo más cercano cumplía un rol clave: su pareja, su hija y una de sus hermanas quedaron bajo sospecha de sostener la comercialización tanto dentro de la cárcel como en distintos puntos de la ciudad.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el protagonismo de un grupo de mujeres en la estructura. Según se logró establecer, eran las encargadas de distribuir droga al menudeo, replicando las órdenes que salían desde el penal y asegurando la continuidad del negocio ilícito en el exterior.

Con las pruebas reunidas, la Justicia ordenó una serie de allanamientos simultáneos en domicilios particulares y también en el interior del establecimiento carcelario.

Los procedimientos permitieron desarticular la totalidad de la organización, con la detención de las personas investigadas y el secuestro de cocaína, marihuana, teléfonos celulares, balanzas de precisión, dinero en efectivo y elementos utilizados para el corte y fraccionamiento de la droga.

Los detenidos y todo lo incautado quedaron a disposición del Juzgado Federal interviniente, a cargo de Daniel Piedrabuena, en una causa que avanzó sobre la estructura completa del entramado narco y sus vínculos operativos.