Un avión militar Hércules se estrelló este lunes en el sur de Colombia y dejó, al menos, ocho muertos y decenas de heridos en una zona selvática de difícil acceso. La aeronave transportaba 125 militares cuando cayó pocos minutos después de despegar desde Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo.
De acuerdo con datos difundidos por el diario El Colombiano, hubo al menos 71 personas heridas y otras 46 cuyo estado aún no fue determinado, en medio de un operativo que continúa en la zona del siniestro.
Entre los heridos, 15 permanecían en estado crítico. Algunos fueron evacuados hacia centros de mayor complejidad: seis fueron trasladados a Florencia y tres a Bogotá, mientras se prevé el traslado de otros pacientes en las próximas horas.
El impacto provocó un incendio que complicó aún más la escena. Restos de la aeronave quedaron esparcidos en plena selva, donde las condiciones geográficas dificultaron las tareas de rescate desde el primer momento.
La emergencia desbordó la capacidad sanitaria local. Los heridos fueron derivados a hospitales de Puerto Leguízamo, Mocoa, Puerto Asís y Florencia, mientras las autoridades desplegaron un operativo con aviones equipados con camillas y un helicóptero medicalizado para acelerar las evacuaciones.
Desde el Puesto de Mando Unificado instalado en la zona, las autoridades coordinaron el traslado masivo de los sobrevivientes y el envío de equipos especializados para atender la emergencia.
En paralelo, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, descartó que se haya tratado de un ataque y aseguró que, de manera preliminar, todo apunta a una falla mecánica. La investigación quedó a cargo de un equipo técnico que fue enviado al lugar para determinar qué ocurrió con la aeronave.
Mientras avanzan las tareas, el número de víctimas podría modificarse. El escenario, marcado por el fuego, la destrucción y la incertidumbre sobre decenas de personas, mantiene en vilo a las autoridades y a las familias de los militares que viajaban a bordo.
