Credit: Imagen generada con Gemini, inteligencia artificial.

La escena fue de madrugada, de esas que en Mendoza ya son casi un clásico incómodo de los fines de semana. Eran las 4.30 de este domingo, justo cuando empiezan a vaciarse los boliches y las calles se llenan de autos con conductores que, muchas veces, no están en condiciones de manejar.

Por calle Paso, de este a oeste, avanzaba un Chevrolet Onix gris. La conducción era temeraria, con velocidad alta y zigzag, de esos que no dejan demasiado margen para la duda sobre lo que está pasando adentro del vehículo.

Alguien que venía detrás lo notó. Intentó advertir a la joven que manejaba y no hubo respuesta. Entonces hizo lo que cualquiera esperaría: se adelantó y fue a buscar ayuda. A pocos metros, en una de las rotondas cercanas a San Martín Sur, había una patrulla de tránsito de la Municipalidad de Luján.

Bocinazos, señas, la urgencia clara: “Atrás viene alguien borracho”. Del otro lado, tres efectivos miraron desde el interior del auto… y nada más. Siguieron durmiendo, como si nada.