El ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros.

La presentación de nuevo equipamiento para la Policía de Córdoba dejó una escena inesperada que rápidamente se volvió viral. Durante un acto oficial en la Jefatura de Policía, el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros decidió someterse en primera persona a la prueba de un guante con descarga eléctrica, una herramienta que comenzará a utilizarse en operativos de control y prevención.

El episodio ocurrió durante una transmisión en directo del programa televisivo El Show del Lagarto. Frente a cámaras, efectivos y autoridades, el funcionario pidió que activaran el dispositivo sobre su propio brazo para mostrar su funcionamiento. La reacción fue inmediata y no pasó desapercibida: su expresión de dolor y sorpresa recorrió las redes sociales en cuestión de minutos.

Desde el Ministerio de Seguridad explicaron que el guante eléctrico forma parte de un plan integral de modernización del equipamiento policial, orientado al uso de armas de control no letales. El objetivo oficial es brindar herramientas que permitan reducir situaciones de violencia sin recurrir a armamento de fuego, aunque el anuncio volvió a poner en agenda el debate sobre protocolos, capacitación y control del uso de la fuerza.

Cómo es el guante eléctrico 

El dispositivo presentado es el modelo G.L.O.V.E. CD3, diseñado para emitir una descarga de bajo voltaje al entrar en contacto directo con una persona. A diferencia de las pistolas Taser, este guante requiere proximidad física, por lo que está pensado para intervenciones de corta distancia, forcejeos o reducciones en espacios cerrados.

Según detallaron técnicos y funcionarios, la descarga provoca una contracción muscular momentánea que permite inmovilizar sin causar daños permanentes. El sistema se activa manualmente desde un módulo ubicado en la muñeca del agente y transmite la energía a través de electrodos integrados en el guante.

Entre las principales características destacadas se encuentran el voltaje controlado, los tiempos de descarga breves y su uso limitado a unidades especiales, como el grupo ETER. Sin embargo, especialistas en seguridad y organismos de derechos humanos advierten que, pese a su clasificación como no letal, el impacto del dispositivo puede variar según la condición física de la persona, el contexto del operativo y el nivel de entrenamiento del personal.