Efectivos de la PDI desarrollaron los allanamientos.

Efectivos de Investigaciones detuvieron a tres sujetos sospechados de integrar una organización delictiva que protagonizó una seguidilla de asaltos violentos en las últimas semanas en distintos puntos del Gran Mendoza, confirmaron fuentes del caso a El Sol.

Las capturas se produjeron luego de una intensa investigación que incluyó el análisis de material fílmico incorporado como prueba tras el último hecho perpetrado por la gavilla, a fines de mayo, donde se observa a tres de los integrantes de la banda, mientras un cuarto sospechoso logra escapar a bordo de un Volkswagen Bora gris que se había transformado en una de las principales pistas del caso.

Según revelaron fuentes del caso, la División de Robos y Hurtos (RyH) reconoció a uno de los presuntos autores tras el cotejo de las imágenes de seguridad y trabajos previos que habían desarrollado, coincidiendo además con la descripción física proporcionada por una de las víctimas, quien había destacado particularmente sus “ojos claros” durante su testimonio.

La investigación, liderada por el fiscal Juan Manuel Bancalari, permitió establecer vínculos entre varios hechos delictivos a partir del análisis del modus operandi empleado por la organización. Lograron relacionar múltiples causas y también sumaron durante las medidas la detención de otros dos sospechosos vinculados a la banda.

Del total de integrantes de la organización criminal, ocho han sido identificados por los pesquisas, aunque las autoridades pidieron que se mantengan herméticos la mayoría de los detalles debido a que el caso se encuentra en pleno proceso investigativo.

El miércoles pasado, RyH desplegó un operativo de gran envergadura que incluyó 11 allanamientos en distintos puntos de la provincia, principalmente en Guaymallén, como parte de la estrategia para desarticular la red delictiva.

Los procedimientos estuvieron a cargo de efectivos de la citada división y en coordinación con el Ministerio Público Fiscal, que investigaba luego de una serie de informes preventivos la estructura organizacional de la banda y sus conexiones con posibles actividades delictivas de mayor alcance.

Según reveló este diario hace pocos días, la organización delictiva estaba compuesta por al menos diez sujetos que operaban con un alto grado de profesionalización, utilizando armas de fuego, chalecos antibalas, uniformes policiales federales y una flota de vehículos de apoyo para sus operaciones.

La banda es señalada como responsable de más de siete asaltos violentos cometidos bajo el mismo patrón en el Gran Mendoza, incluyendo hechos en Maipú y Guaymallén donde sustrajeron millones de pesos, vehículos de alta gama, armas de colección y otros elementos de valor.

Los pesquisas determinaron que los delincuentes realizaban trabajos de inteligencia previa sobre sus víctimas, estudiando sus movimientos y vulnerabilidades antes de actuar, lo que evidencia el alto grado de planificación de sus operaciones.

Los dos hechos en Maipú y Guaymallén

El jueves 22 de mayo a las 6.30, seis sujetos armados interceptaron a un joven mientras salía de su casa en el barrio Santa María, en Guaymallén. El ataque fue directo y violento: abrieron el portón de la vivienda, encañonaron a la víctima y se alzaron con un televisor, una computadora y 11.000.000 de pesos en efectivo. Pero lo más significativo del botín fue un Volkswagen Bora gris, un vehículo que fue utilizado posteriormente en otro hecho, como suele suceder en estos grupos delictivos.

Cinco días después, el martes 27 por la tarde a las 17.30, la organización volvió a actuar con aún más violencia y audacia. Esta vez irrumpieron en una vivienda de calle Serpa 6700 de Maipú, donde residen dos hermanos gitanos y varios familiares oriundos de las provincias de Neuquén y Río Negro.

En el segundo asalto, fueron diez los atacantes que participaron del operativo, todos equipados con armas largas, chalecos antibalas y guantes. Los delincuentes simularon pertenecer a la Policía Federal para confundir a las víctimas y facilitar su ingreso a la propiedad. Una vez adentro, redujeron a los jóvenes de 20 y 28 años y saquedaron metódicamente la vivienda.

El botín del asalto en Maipú fue millonario: sustrajeron una camioneta Volkswagen Amarok dorada, un kilo de oro, 5.000.000 de pesos en efectivo y 80 mil dólares que las víctimas tenían destinados para la compra de una casa. Además, se apoderaron de un arsenal completo compuesto por tres armas de fuego: un fusil Mauser 7.65, un fusil Remington calibre 43 y una pistola Ruger 9 milímetros, junto con 600 municiones.

La fuga de ambos asaltos siguió un patrón similar y coordinado. En el segundo caso, los delincuentes escaparon utilizando el mismo Volkswagen Bora gris robado cinco días antes en Guaymallén, acompañado esta vez por un Fiat Cronos blanco.

La utilización del vehículo sustraído en el primer golpe para ejecutar el segundo fue uno de los elementos clave que permitió a los investigadores vincular ambos hechos y establecer la existencia de una organización estructurada.

Horas después del asalto en Maipú, un llamado al 911 desde el barrio Virgen de la Merced alertó sobre tres sujetos que descendieron del Bora gris y huyeron por un descampado.

Posteriormente, un hombre se presentó en el lugar y retiró el vehículo, aunque en el rastrillaje posterior la policía halló un portaplaca de chaleco antibalas abandonado, reforzando la hipótesis de que se trataba de una banda con recursos y equipamiento similar al de una fuerza de seguridad profesional.

Sin embargo, por lo que aportaron las fuentes, no hay policías en actividad integrando la banda.