El Gobierno de Estados Unidos anunció una serie de exenciones arancelarias sobre productos clave electrónicos, una medida que matiza el agresivo paquete de aranceles impulsado por el presidente Donald Trump a comienzos de abril.
Las exclusiones incluyen teléfonos móviles, computadoras, discos duros, microprocesadores y maquinaria para fabricar semiconductores, productos que ahora quedan al margen de los nuevos aranceles del 125 % para importaciones desde China y del 10 % aplicados a otros países.
La decisión, comunicada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en un boletín oficial, busca limitar el impacto de las medidas de protección sobre los consumidores estadounidenses y sobre grandes empresas tecnológicas como Apple, Samsung y Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.
El alivio arancelario también alcanza a componentes críticos que ya no se producen en territorio estadounidense, lo que revela los límites de la política de relocalización industrial que defiende la Casa Blanca.
Pese a esta flexibilización, el gobierno mantiene su línea dura hacia Beijing. La administración Trump sostiene que los aranceles son una herramienta para contrarrestar lo que considera prácticas comerciales desleales de China.
Esta semana, Estados Unidos elevó hasta un 145 % los aranceles sobre bienes tecnológicos chinos, acumulando nuevas cargas sobre tarifas ya existentes. La escalada arancelaria incluyó además un impuesto especial del 20 % relacionado con el rol atribuido a China en la cadena de suministro del fentanilo.
En respuesta, el gobierno chino anunció un incremento arancelario del 84% al 125% para todos los productos estadounidenses, denunciando que la política comercial de Washington “viola gravemente las normas del comercio internacional”. La medida fue confirmada por el Comité de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado chino, que advirtió sobre los efectos desestabilizadores de este endurecimiento recíproco.
