Este jueves, el Senado de la Nación votará los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para ocupar vacantes en la Corte Suprema de Justicia, en una sesión que se anticipa tensa y con final incierto.

Mientras que el académico parece tener su rechazo asegurado, la designación del juez de Comodoro Py sigue siendo una incógnita, con posturas divididas dentro de los principales bloques legislativos.

La discusión sobre ambos nombramientos comenzó en abril del año pasado y, aunque el tratamiento formal en el recinto podría marcar un desenlace, todo indica que la disputa continuará más allá de la votación.

Para que un candidato sea rechazado, se necesitan al menos 25 votos en contra, siempre y cuando haya quórum completo. En caso contrario, la cantidad de votos necesarios disminuiría. Para su aprobación, en cambio, se requiere el respaldo de dos tercios de los senadores presentes.

El pliego de García-Mansilla enfrenta una fuerte oposición de los 34 senadores de Unión por la Patria (UP), quienes cuestionan no solo que haya jurado tras ser nombrado por decreto—pese a que en la audiencia pública aseguró que no asumiría por esa vía—, sino también su postura ideológica. Su rechazo a la legalización del aborto es uno de los puntos de conflicto. A estos votos en contra se sumarían los de Martín Lousteau y Guadalupe Tagliaferri, ambos firmantes de un dictamen de rechazo.

La polémica en torno a García-Mansilla podría no terminar con la votación del Senado. Al haber jurado ya como juez de la Corte, el debate se centra en qué órgano tiene la facultad para removerlo: el Congreso, mediante juicio político, o la Cámara alta, con su voto en el recinto. Su negativa a renunciar hasta el 30 de noviembre, cuando vencen los nombramientos en comisión, abre la puerta a una eventual batalla judicial.

El futuro de Lijo es más incierto. Su candidatura genera divisiones en casi todos los bloques, incluida Unión por la Patria, donde algunos senadores podrían votar a favor de su designación. Aunque desde UP aseguran que rechazarán ambos pliegos, reconocen que no hay unanimidad como en el caso de García-Mansilla.

En Juntos por el Cambio también hay posturas encontradas. Mientras Lousteau, Tagliaferri y el cordobés Luis Juez ya anunciaron su rechazo, el resto de los legisladores del PRO y la UCR aún debaten su posición. Francisco Paoltroni, expulsado del oficialismo tras criticar al asesor presidencial Santiago Caputo, también se pronunció en contra.

El radicalismo sigue presionando para que el Ejecutivo retire los pliegos y así evitar una definición en el Senado. Sin embargo, desde la Casa Rosada dejaron en claro que no consideran esa opción.

La sesión del jueves requiere la presencia de al menos 37 senadores para alcanzar el quórum. En caso de que se cumpla la promesa de UP de rechazar ambos pliegos, la designación de García-Mansilla podría derivar en un conflicto institucional sobre su continuidad en la Corte.

Con posturas fragmentadas y negociaciones del último momento, el desenlace de la votación sigue siendo incierto. Más de un senador sostiene que la verdad se conocerá recién en el recinto. La disputa por la Corte Suprema, lejos de cerrarse, parece resumir un nuevo capítulo.