Cintia Mansilla. Foto: El Sol.

Cintia Mansilla fue víctima de violencia de género durante 16 años. Comenzó por comentarios que en algún momento se transformaron en algo “común” para ella, pero que encubrían la agresividad de su pareja. El nivel de violencia fue escalando a tal punto que llegó a temer por su vida.

Cargada de miedos, y luego de intentar en varias oportunidades escapar de aquel calvario, explicó que el perder a sus hijas fue lo que la impulsó a salir de allí y buscar asistencia.

Si bien Cintia contó que dejar el espacio violento no es un proceso fácil, brindó su testimonio para alentar a las mujeres a salir adelante y además, recordó que siempre habrá un entorno que estará disponible para apoyarlas y brindarles afecto.

La violencia en primera persona

Suele empezar con violencia psicológica, con comentarios que uno toma como algo común. Uno llega a sentir que es merecedora de eso, que es responsable por esa violencia que están ejerciendo hacia vos“, comentó Cintia en diálogo con El Sol.

Manipulación psicológica; violencia física; violencia económica. Cintia dejó de estudiar, de hacer actividades que le gustaban, dejó de asistir a reuniones con sus amistades, con su familia. Empezó a perderlo todo.

Pero el miedo se apoderaba de ella cada vez que quería dar el paso para escapar. En más de una oportunidad intentó hacerlo. Sin embargo, sentía que su agresor la iba a encontrar, que la iba a lastimar; le hicieron creer que no servía, que no era capaz, que no iba a poder.

Así fueron pasando los años, hasta que luego de 16 años, dijo basta.

Sus hijas, el motor

Con 14 y 15 años, conscientes de la situación, dos de sus tres hijas decidieron irse de su casa. Ese fue el momento en el que Cintia decidió que, para no terminar de perderlo todo, tenía que salir de ahí.

Muchas veces tomé la decisión, pero me animé a irme cuando me di cuenta de que había riesgo de perder a mis hijas. Las dos mayores ya eran adolescentes, entendían la situación y me dijeron que no quería más todo eso y se fueron. Eso fue lo que me hizo hacer el clic“, señaló.

El día que abandonó la vivienda que compartía con el agresor, confiesa, “fue terrorífico”. Agarró a su hija más chica, dos mudas de ropa para cada una, la documentación y pidió “la ayuda de Dios”.

Desde Lavalle llegó hasta la Fundación Sobran Motivos, un hogar refugio para mujeres, niños y niñas en situación de violencia, que tuvo que cerrar sus puertas en marzo de 2024 por falta de fondos.

Apenas llegué me dijeron: ‘Te felicito’. Eso me hizo a mí empezar a verlo desde otro lado. En el entorno de violencia somos víctimas, cuando salimos ya no. Empezamos a vernos como personas que podemos salir. Había todo un equipo que me hizo sentir que no estaba sola“, resaltó Cintia, quien también lamentó el cierre del espacio y recordó la importancia de contar con estos sitios de asistencia.

El después de la violencia

Con la contención y la compañía necesaria, Cintia reconstruyó su vida junto a sus tres hijas. Retomó los estudios, consiguió trabajo en esa área que tanto le gusta: la salud, y de esta forma, poco a poco, el miedo quedó atrás.

A pesar de que, asegura, las primeras decisiones generan angustia, temor, expresó felicidad al contar como logró recuperar el control de su vida y tener la posibilidad de elegir su propio camino.

Cintia está feliz con su presente y asegura que sus sueños hoy no tienen límite. Foto: El Sol.

Un año atrás, Cintia empezó a estudiar enfermería junto a su hija, disfruta de su nieta de 7 años y de la que viene en camino, y en relación con su futuro, asegura que ya no hay límites en su mente.

No pregunten por qué uno aguantó tanto. Feliciten, es lo mejor que se puede hacer. Porque hay que tener mucha valentía, mucho coraje para salir de ahí. A las que todavía no salen y las que están dando el primer paso, les digo que no es fácil, pero que se puede. El tránsito tampoco va a ser fácil, pero siempre vamos a tener un entrono, que no siempre tiene que ser el familiar, que nos va a apoyar y brindar el afecto que necesitamos“, remarcó la mujer.

Violencia de género en Mendoza

En lo que va del año, hubo cinco femicidios en Mendoza: Antonia Nélida Falcón, Alejandra Cuevas, Eliana Valeria Speziale, Verónica Magallanes y Carla Del Souc. Cifras que alarman, teniendo en cuenta que en apenas tres meses, se cometieron la misma cantidad de femicidios que en 2024.

Según datos del Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven”, entre el 1 de enero y el 27 de febrero de 2025, hubo 52 femicidios en Argentina, que implica que una mujer asesinada cada 27 horas. El 19% de las víctimas había realizado al menos una denuncia y el 15% tenía medidas de protección. Además, se registraron 69 intentos.

Por su parte, en el marco de la apertura judicial, el presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, confirmó que desde la Dirección de la Mujer, Género y Diversidad se tramitaron 3.997 pedidos de atención y asesoramiento de víctimas de violencia de género.

También, la Dirección de Derechos Humanos intervino en 32 operativos territoriales de acceso a la justicia; 200 monitoreos de protección de derechos; 1.775 personas entre víctimas y testigos con asistencia jurídica primaria; 3.429 intervenciones con personas privadas de libertad y más de 15 publicaciones y dictámenes propios.

La Línea 144 brinda atención telefónica especializada a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.