No han sido una, ni dos, ni tres, sino varias las veces a lo largo del último año calendario en el que Alfredo Cornejo, aquel que fuese durante la última campaña electoral por la presidencia un activo y explícito militante en favor de Patricia Bullrich, no ha desaprovechado la oportunidad para expresar su acuerdo con lo que Javier Milei está realizando al frente del gobierno nacional. Hasta ha llegado a fastidiarse por la suma de preguntas de igual tono que le viven haciendo. En general su acuerdo es con la línea trazada por Milei para normalizar la economía del país, con el orden y las decisiones que esa administración tomó y está tomando para regularizar el funcionamiento del Estado, con un fuerte ajuste de gastos, con la simplificación o eliminación de muchas de sus áreas y con la restitución del país al sendero por donde marcha el mundo.
La última vez que reafirmó el apoyo a Milei, Cornejo lo hizo el viernes, a las puertas del último fin de semana y en medio del escándalo y revuelo que generó la intervención del presidente en la difusión y/o promoción de la memecoin Libra, el que estalló el 14 de febrero pasado, cuando en sólo un par de horas la cotización de la cripto pasara de un puñado de centavos de dólares a casi 5, para derrumbarse con estrépito y activar, como era de suponer, casi un centenar de denuncias por estafas antes la justicia, tanto en la Argentina como en los Estados Unidos particularmente.
El fracaso en la conformación de una comisión investigadora en el Senado por la actuación del presidente que impulsaron un grupo de opositores compuesto por algunos radicales y casi la totalidad del kirchnerismo, se convirtió, inesperadamente, en una vía de escape hacia el posicionamiento político de muchos gobernadores que, como Cornejo, tienen que decidir en breve dónde están, dónde se ubican ante los ciudadanos de cara a las próximas elecciones legislativas que se tendrán en la Argentina, en octubre, sin las primarias que para esta oportunidad fueron suspendidas. Optaron en general por mirar a un costado, fingir demencia dirían algunos, evitar una investigación política y seguir adelante.
La votación de la creación de la comisión estuvo rodeada de visiones conspirativas y de fuertes presiones, en apariencia, ejercidas desde la presidencia hacia los gobernadores para que influyeran en el voto de los senadores que corresponden a sus provincias. “A mí no me llama el Alfredo”, dijo a quien esto escribe el senador Rodolfo Suarez, dándole a sus palabras el tono y significado de un trato entre iguales entre él y Cornejo, donde por respeto el gobernador no le pediría tal cosa, como el voto negativo para la creación de la comisión. El voto de Suarez resultó siendo positivo porque para él Milei sabía lo que hacía con la promoción de la memecoin e intuía lo que ocurriría, con lo que no sólo tendría que investigarlo el Congreso, sino también la Justicia.
La otra senadora radical de la provincia, Mariana Juri, votó en contra de la conformación. Si lo hubiese hecho al revés, la comisión se conformaba porque sólo se estuvo a un voto de su nacimiento. Juri dijo que antes de ser tratada en el recinto, ese órgano de investigación debía discutirse en comisiones, precisamente en otras comisiones. “Categóricamente, nadie me llamó del gobierno por este tema”, intentó cerrar Cornejo cuando se lo consultó y afirmó que tampoco les pidió cómo votar a Suarez y a Juri: “Hubo opiniones a favor y en contra”, agregó. Cornejo fue tajante también respecto de su opinión sobre Milei: “No veo deshonestidad” manifestó y admitió, cuidando al milímetro sus palabras, que pudo haber alguna desinteligencia de su parte, como una suerte de descuido pareció decir sin decirlo, en la promoción de $Libra.
Nadie puede poner en dudas la convicción del gobernador, ni mucho menos afirmar que Cornejo moldea su pensamiento, sus movimientos y sus declaraciones, al menos en lo que a Milei se refiere, por el lado de la conveniencia. Porque desde los primeros actos de gestión del libertario, Cornejo fue marcando sus coincidencias en términos generales. Y ahora, al considerar que no cometió un acto deshonesto, el gobernador mendocino se coloca en la misma dirección de una mayoría de argentinos que considera que el presidente pudo haber cometido un error y no un hecho de corrupción. Es la misma porción de argentinos, de acuerdo con las encuestas realizadas por Giacobbe y Opinaia, por ejemplo, que afirma y sostiene que mantiene la confianza en el presidente y en lo que está haciendo.
Las coincidencias, la manifestación pública de las mismas y su acuerdo con el trazo grueso del rumbo del gobierno de Milei, probablemente le permitan a Cornejo avanzar en un escenario de acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Sobre eso se especula. Y luego de la suspensión de las PASO a nivel nacional, Cornejo está obligado a evaluar el nuevo escenario que se abre en Mendoza con su cronograma electoral desenganchado del nacional.
Así como la suspensión de las primarias le estira a Milei y a quienes arman políticamente la estrategia electoral los tiempos de construcción y de posibles acuerdos y alianzas hasta bien entrado el mes de agosto, a Cornejo la situación lo apura a definir su plan. Las elecciones legislativas de la provincia tienen fecha para los primeros días de febrero del 2026 las PASO y en abril la elección definitiva. Pero Cornejo podría adherir al cronograma nacional y adelantar para octubre la elección provincial. Y junto con esa decisión, sostener o no las PASO provinciales que no están ni suspendidas ni mucho menos eliminadas. Para introducir algún cambio en la elección primaria el mismo se tiene que llevar adelante por ley. Todo un panorama con algunas incertidumbres que se tienen que resolver hacia fines de abril y los primeros días de mayo próximo y que depende casi en su totalidad de la decisión de Cornejo.
Junto a la estrategia electoral, surge la política. ¿Le conviene a Cornejo y al oficialismo provincial construir un mensaje distinto al que tiene Milei y su Libertad Avanza en la nación? De los estudios de opinión, desde los más profundos a los más superficiales, ya fuese en cuanto al método usado y la magnitud de la muestra, surge el famoso 60 por ciento de votantes que coinciden con lo hecho en Mendoza y en la nación. Una oferta electoral que separe a la propuesta de Milei con la de Cornejo divide el voto. Y es probable que eso suceda de no llegar a un acuerdo entre ambos.
Por las señales que da, Milei, pareciera, no estar buscando ni pactos ni acuerdos electorales. En Mendoza no se ha dado, porque nadie de LLA ha desembarcado en la provincia, al menos que se sepa, con tal aventura como fin. Pero como se está viendo en CABA, Milei convoca a que se sumen los que estén de acuerdo con su espacio; no habla de acuerdos, ni electorales, ni programáticos. Se supone que en Mendoza podría ocurrir lo mismo, no se sabe a ciencia cierta.
Por el momento, lo que se ve, son los movimientos de un Cornejo que ha decidido, por convicción o por conveniencia, o ambas cosas, no confrontar con Milei y sí destacar las coincidencias. Además de manifestar su opinión en torno al escándalo cripto, Cornejo ha vuelto a destacar los logros en la economía que da cuenta de un avance hacia cierta estabilidad y un nuevo ordenamiento de la macro hacia posiciones más beneficiosas: “De no haber cambiado el rumbo económico con Milei no se habría logrado lo de IMPSA; tenemos diferencias, pero lo importante y relevante lo vemos positivo porque queremos que la economía progrese”, dijo Cornejo.
Frente a todo lo que se pone en juego en pocos meses más, desde lo político y electoral, no parecen ser declaraciones tiradas al vuelo, sin ton ni son. Puede haber convicción, claro, pero también interés por la supervivencia.
