Esteban Emanuel Casanova, el hombre detenido e imputado.

En el distrito donde mataron a Pamela Elizabeth Cuello creen que el móvil está relacionado con un tema de drogas. Hablan particularmente de un hombre, de los personajes que se movían con él y los delitos que cometían y de una propiedad que usurpaba y alquilaba en la zona donde se produjo el femicidio. Destacaron que en una de las piezas supo habitar la mujer de 38 años encontrada descuartizada y quemada el lunes 26 de agosto en un descampado ubicado entre calles Zapata y Pascual Segura de El Algarrobal, en Las Heras.

Estos testigos, quienes temen hablar en el expediente por temor a sufrir algún tipo de represalia, aseguraron que vieron a tres hombres tirar los restos de la mujer y prenderlos fuego un par de días antes del hallazgo. Lo cierto es que el caso presentó como sospechoso a un hombre que dejó la provincia el 7 de setiembre y fue detenido hace ocho días por golpear a su pareja en la localidad de Villa Mercedes, en San Luis.

La mujer lo denunció en esa provincia y dijo en la presentación judicial que “tenía pedido de captura por matado, quemado y descuartizado” a una mujer en Las Heras. Efectivamente, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos lo buscaba por el femicidio de Cuello porque así lo declararon algunos testigos –una mujer, principalmente que solicitó reserva- y había requerido su detención un día después de que dejara Mendoza.

Lo apodan Cebolla y fue identificado como Eduardo Emanuel Casanova Martínez. Por la zona donde se movía detallaron que “es muy conocido por maltratar a las mujeres con las que ha tenido o tiene una relación” y “con el comercio de estupefacientes”.

Domiciliado en calle Lavalle y nacido el 18 de abril de 1989, presenta pasado carcelario por causas de lesiones, amenazas, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. Las condenabas variaban entre dos, tres y hasta cinco años (unificada) por esos delitos.

El 11 de enero del año pasado, el Cebolla dejó de estar detrás de los barrotes de la penitenciaría de Boulogne Sur Mer de Capital por cumplimiento de pena. En pareja con una mujer identificada como Johana-se reserva su apellido por ser denunciante en una causa de maltratos-, dejó Mendoza con ella y sus hijos el 7 de este mes y se instaló en una casa de la localidad de Villa Mercedes, en San Luis.

Con Casanova libre, una testigo aseguró ante la Justicia de Mendoza que su hermana había sido llevada por la fuerza a vivir a la vecina provincia. Entre todos los detalles que aportó, dijo que ese sujeto estaba vinculado con el femicidio de Pamela Cuello.

Mientras lo buscaban, una novedad allanó al camino de los detectives: la mujer de Casanova lo denunció por golpearla nuevamente el 17 de este mes y quedó detenido a las pocas horas. En la presentación contó que el Cebolla había asesinado a Cuello, por lo que ahora buscarán que lo ratifique ante el Ministerio Público de Mendoza.

Una comisión de efectivos de Investigaciones fue a buscar a Casanova y lo trajo para quedar a disposición judicial. Lo imputaron por femicidio y ordenaron que pase al penal. No declaró. Pero lo hará próximamente porque asegura que es inocente. Luego de ser traído a Mendoza, habló por afuera del expediente y sostuvo que podía demostrar que se encontraba en otro lado cuando se produjo el femicidio.

Por fuentes judiciales y policiales, la autoría de Casanova no está del todo comprobada. No se han presentado testigos directos y sólo se trata de declaraciones o trascendidos. De todas formas, esperan a que se hagan una serie de cotejos genéticos con las prendas de vestir y otros rastros que se hallaron en la escena y los restos. El resultado podría complicar o favorecer la situación procesal del sospechoso.

Fue un hombre el que caminaba por el citado descampado, el que, a las 17 del lunes 26, encontró partes de un cadáver y llamó al 911. Cuando llegaron los primeros policías, advirtieron que un torso quemado y dos extremidades. La mano que hallaron tenía un par de anillos que sirvieron para una identificación inicial y direccionaron los trabajos investigativos hacia Pamela Cuello, quien había desaparecido el 10 de agosto y su familia radicó la denuncia nueve días después, tal como reveló El Sol.

Algo que llamó la atención de los investigadores es que la ropa de la mujer fue hallada en otro sector del enorme predio, entre unos yuyos. Es decir, el o los autores del hecho le quitaron la ropa después de ultimarla, descartaron las prendas en diferentes sectores del descampado y luego prendieron fuego los restos utilizando una cubierta de vehículo.

Ríos ordenó el levantamiento del cadáver una vez que activado el protocolo de femicidio y el Cuerpo Médico Forense fue el encargado de la identificación, la que se logró al otro día mediante una técnica de ablandamiento de tejidos con agua sobre la palma de la única mano que recuperaron. Confirmada la identidad, avanzaron sobre la citación de los testigos.

Durante la necropsia, los médicos legistas intentaron determinar cómo fue asesinada la mujer. Sin embargo, no lo lograron saber la causa de muerte durante las tareas iniciales que practicaron sobre los restos. Lo que sí confirmaron es que no utilizaron un arma de fuego para terminar con su vida: realizaron un examen denominado radioscopia y no encontraron que haya ingresado un proyectil.