El capo narco mexicano Ismael Mayo Zambada fue capturado la noche del jueves por en Estados Unidos, marcando un fin a las más de seis décadas evadiendo la Justicia. Su arresto, resultado de una trampa tendida por las fuerzas de seguridad, involucró la colaboración de Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo.

A sus 76 años, el fundador del cártel de Sinaloa junto a Guzmán padre, supo ser un verdadero fantasma para las autoridades. Conocido por su capacidad para evitar capturas, la detención se dio en circunstancias sorprendentes.

Según reportes de The New York Times y Fox News, Guzmán hijo convenció a Zambada de abordar un avión con destino a Estados Unidos, bajo el pretexto de una visita de inversión. Al aterrizar, ambos fueron en tierras yankees arrestados.

“Zambada abordó el avión el jueves con Guzmán López, quien le dijo que iban a visitar unas propiedades”, detallaron los medios locales. La aeronave, sin que Mayo lo supiera, estaba piloteado por agentes estadounidenses, como parte del trato que hizo el hijo del Chapo para entregarse, traicionando al histórico socio de su padre.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15.000.000 de dólares por información que llevara a la captura de Zambada, quien ahora enfrentará cargos por tráfico de drogas y crimen organizado.

La detención fue reportada por la agencia británica Reuters antes de ser confirmada oficialmente por los funcionarios norteamericanos. Un trabajador del aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México, relató que el avión aterrizó tranquilamente, y los dos hombres fueron puestos bajo custodia sin resistencia.

Las detenciones representan un golpe significativo para el cártel de Sinaloa, ya que Zambada es uno de los traficantes más poderosos de México. Esa peligrosa organización delictiva fue cofundada con el Chapo, quien actualmente se encuentra cumpliendo una pena de cadena perpetua en Estados Unidos.

Ambos hombres introdujeron enormes cantidades de drogas, incluido el letal fentanilo, a las calles estadounidenses.

Guzmán López es parte de los Chapitos, junto a sus hermanos, quienes heredaron la facción de su padre en el cártel del noroeste mexicano. Su hermano Ovidio Guzmán fue detenido en 2023 y extraditado a Estados Unidos. Ambos son conocidos por su estilo de vida ostentoso y tácticas brutales a la hora de operar contra sus rivales, en contraste con el perfil más discreto y estratégico de Zambada.

Mayo, por su parte, se ganó la lealtad de los habitantes de Sinaloa y Durango mediante su “generosidad”, financiando a agricultores locales y distribuyendo dinero y cerveza. A diferencia de los Chapitos, evitaba la violencia generalizada, creyendo que atraía la atención de las autoridades y complicaba las operaciones.

La relación entre Mayo y los hijos del Chapo fue conflictiva desde la extradición de Guzmán padre en 2017. Expertos como Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, señalaron que Guzmán López era el menos influyente de esa facción del cártel de Sinaloa, lo que podría explicar su decisión de colaborar con las autoridades.

Tras la captura de Zambada y Guzmán López, existe cierto temor a que se desate un periodo de inestabilidad y violencia en Sinaloa, dado el vacío de poder que dejaron. Por eso, las autoridades del país azteca permanecían en alerta, con el objetivo de anticipar posibles conflictos internos y luchas por el control del cártel.