Dos mil quinientos años antes del nacimiento de Jesucristo, quien marcara la liberación de Occidente –entiéndase: la igualdad ante la ley de todas las personas, el respeto por la propiedad privada y el derecho a la vida, también conocidos como Derechos Naturales–, hubo tres grandes maestros espirituales: Lao-Tse (autor del Tao Te Ching); Mahavira, líder del jainismo; y el príncipe Siddharta, más tarde, Buda (el Despierto).

La época no pudo ser más floreciente en cuanto a religión, ética y filosofía. Y fue propicia para que Sun Tzu –inspirado en el taoísmo y el budismo zen– escribiera el, hasta ahora, considerado mejor libro de estrategia para la guerra: “El Arte de la Guerra“.

Si dice que Napoleón y Maquiavelo, entre otros, fueron influenciados por este texto, que ya tiene más de 2.500 años. Pero la obra del general Sun Tzu no es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución. “La mejor victoria es vencer sin combatir”, dice Sun Tzu; Y agrega: “Y esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”.

El núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra descansa en dos principios:

  1. El arte de la guerra se basa en el engaño.
  2. El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.

Las ideas de Sun Tzu se expandieron por Asia y llegaron al Japón –haciendo el mismo camino que el zen– e influenciaron a los samuráis, quienes practicaban el taoísmo.

La filosofía del arte de la guerra se expandió más allá de las fronteras militares, debido a sus profundas implicancias psicológicas, y comenzó a aplicarse a los negocios, los deportes, la diplomacia e, incluso. el comportamiento personal.

Muchas escuelas de negocios aplican su lógica para resolver conflictos e, incluso, prever su aparición. Cambiando las palabras ejército por empresa o armamento por recursos, adaptaron muchas frases clave del tratado chino en los manuales de gestión empresarial.

Breve resumen

Capítulo I

Sobre la evaluación

Dice Sun Tzu: “La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros”.

Y determina cinco factores fundamentales para determinar el resultado de un conflicto:

  1. La doctrina.
  2. El tiempo.
  3. El terreno.
  4. El mando.
  5. La disciplina.

Capítulo II

Sobre la iniciación de las acciones

“Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán”, comienza diciendo este capítulo.

Y sigue: “Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo traerá calamidades”. Y: “Cuando tus tropas están desanimadas, agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos; tu espada, embotada; agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos, hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse (…)”.

Capítulo III

Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota

Un general decía: “Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección de manera que, aunque el ejército enemigo esté intacto, sea inservible: esto es ganar sin violencia. Si destruyes al ejército enemigo y matas a sus generales, asaltas sus defensas disparando, reúnes a una muchedumbre y usurpas un territorio, todo esto es ganar por la fuerza”.

“La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo y, en cada caso, el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia”, agrega.

Capítulo IV

Sobre la medida en la disposición de los medios

“Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios. Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás. La invencibilidad está en uno mismo; la vulnerabilidad, en el adversario. Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables”.

“La invencibilidad es una cuestión de defensa; la vulnerabilidad, una cuestión de ataque”, dice.

Capítulo V

Sobre la firmeza

“Que el efecto de las fuerzas sea como el de piedras arrojadas sobre huevos es una cuestión de lleno y vacío. Cuando induces a los adversarios a atacarte en tu territorio, su fuerza siempre está vacía (en desventaja); mientras que no compitas en lo que son los mejores, tu fuerza siempre estará llena. Atacar con lo vacío contra lo lleno es como arrojar piedras sobre huevos: de seguro se rompen”, comienza diciendo.

“Cuando se entabla una batalla de manera directa, la victoria se gana por sorpresa; el ataque directo es ortodoxo; el indirecto, heterodoxo”, agrega.

“El desorden llega del orden; la cobardía surge del valor; la debilidad brota de la fuerza”, termina diciendo.

Capítulo VI

Sobre lo lleno y lo vacío

“Los que anticipan, se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario están en posición descansada; los que llegan últimos al campo de batalla, los que improvisan y entablan la lucha quedan agotados. Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza. Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía. Si no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena. Este es el arte de vaciar a los demás y de llenarte a ti mismo”, afirma Sun Tzu.

“Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios”, destaca el general.

Capítulo VII

Sobre el enfrentamiento directo e indirecto

“La regla ordinaria para el uso del ejército es que el mando del ejército reciba órdenes de las autoridades civiles y después reúne y concentra a las tropas, acuartelándolas juntas. Nada es más difícil que la lucha armada. Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo. La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas. Mientras que das la apariencia de estar muy lejos, empiezas tu camino y llegas antes que el enemigo”, comiendo diciendo este capítulo.

Capítulo VIII

Sobre los nueve cambios

“Por lo general, las operaciones militares están bajo el mando del gobernante civil para dirigir al ejército. El general no debe levantar su campamento en un terreno difícil. Deja que se establezcan relaciones diplomáticas en las fronteras. No permanezcas en un territorio árido ni aislado. Cuando te halles en un terreno cerrado, prepara alguna estrategia y muévete. Cuando te halles en un terreno mortal, lucha”, afirma.

“Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos. Cuando ven una buena oportunidad, son como tigres, en caso contrario cierran sus puertas. Su acción y su no acción son cuestiones de estrategia, y no pueden ser complacidos ni enfadados.”

Capítulo IX

Sobre la distribución de los medios

“Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas. Si vas a colocar tu ejército en posición de observar al enemigo, atraviesa rápido las montañas y vigílalos desde un valle. Considera el efecto de la luz y mantente en la posición más elevada del valle. Cuando combatas en una montaña, ataca desde arriba hacia abajo y no al revés”, afirma Sun Tzu.

“Las murmuraciones describen la expresión de los verdaderos sentimientos; las faltas de disciplina indican problemas con los superiores. Cuando el mando ha perdido la lealtad de las tropas, los soldados se hablan con franqueza entre sí sobre los problemas con sus superiores”, cierra.

Capítulo X

Sobre la topología

“Algunos terrenos son fáciles; otros, difíciles, algunos neutros, otros estrechos, accidentados o abiertos. Cuando el terreno sea accesible, sé el primero en establecer tu posición, eligiendo las alturas soleadas; una posición que sea adecuada para transportar los suministros; así tendrás ventaja cuando libres la batalla. Cuando estés en un terreno difícil de salir, estás limitado. En este terreno, si tu enemigo no está preparado, puedes vencer si sigues adelante, pero si el enemigo está preparado y sigues adelante, tendrás muchas dificultades para volver de nuevo a él, lo cual jugará en tu contra”, comienza el capítulo.

“Cuando los generales son débiles y carecen de autoridad, cuando las órdenes no son claras, cuando oficiales y soldados no tienen solidez y las formaciones son anárquicas, se produce revuelta. Los generales que son derrotados son aquellos que son incapaces de calibrar a los adversarios, entran en combate con fuerzas superiores en número o mejor equipadas, y no seleccionan a sus tropas según los niveles de preparación de las mismas”.

Capítulo XI

Sobre las nueva clases de terreno

  1. De dispersión.
  2. Ligero.
  3. Clave.
  4. De comunicación.
  5. De intersección.
  6. Difícil.
  7. Desfavorable.
  8. Cercado.
  9. Mortal.

Capítulo XII

Sobre al arte de atacar por el fuego

“Las armas son instrumentos de mal augurio y la guerra es un asunto peligroso. Es indispensable impedir una derrota desastrosa; y, por lo tanto, no vale la pena movilizar un ejército por razones insignificantes: Las armas solo deben utilizarse cuando no existe otro remedio. Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera.”, dice el militar.

“Actúa cuando sea beneficioso; en caso contrario, desiste. La ira puede convertirse en alegría, y la cólera puede convertirse en placer, pero un pueblo destruido no puede hacérsele renacer, y la muerte no puede convertirse en vida. En consecuencia, un gobierno esclarecido presta atención a todo esto, y un buen mando militar lo tiene en cuenta. Esta es la manera de mantener a la nación a salvo y de conservar intacto a su ejército.”

Capítulo XIII

Sobre la concordia y la discordia.

Dice Sun Tzu: “Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante. Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes”.

Y finaliza el tratado de guerra: “El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones. No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje“.