Elvira Gutiérrez, la artista plástica mendocina, murió este viernes, a los 92 años. Su obra permanecerá como un tesoro del arte provincial.
La niña que a los 11 años exponía en la escuela donde estudiaba en su San Rafael natal, se radicó luego en Guaymallén. Era profesora de Bellas Artes, egresada de la Escuela Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo.
A lo largo de su carrera, trabajó con diversos materiales, tanto en escultura como en pintura. Recicló materiales de descarte, como viruta de cobre, que a los 82 años rescataba de una cantera emplazada detrás del Cerro de la Gloria para usar en sus esculturas.
Expuso en diferentes espacios de la provincia, entre ellos, Salas de Arte Libertad, lugar que posee varias de sus obras.
Sus trabajos reflejan su espíritu tenaz y su fuerte posicionamiento frente a los temas que preocupan en la actualidad. A los 82 años declaraba en una entrevista en un medio local: “Soy rebelde como mujer porque me marginaron en un montón de cosas, y eso no lo tolero. Entonces, así como Rodin creó una vez El Pensador, yo hice La Pensadora”.

Vivió de la docencia, la que le permitió erigir su casa- taller en la que trabajó hasta su vejez. La montaña, el tango, la muerte, las desigualdades, la mujer son algunos de los temas que recorren sus creaciones. Para ella: “Lo importante es lo que queda, la obra, no la historia de vida del artista. El testimonio de que todavía podemos soñar con un mundo diferente, con menos banalidades y facilismos”, según expresó en una ocasión a la prensa.
Con gran tristeza, la cultura mendocina la despide, aunque siempre vivirá en sus creaciones, porque como ella ha dicho: “La obra de arte es un pedacito del alma objetivada que nace en el silencio más grande, no se puede apreciar de una sola mirada. Tenemos que comulgar con ella”.
Ana Lis Señorena (analis.senorena@elsol.com.ar)
