El mundo cada vez es más digital y globalizado. Debido a esto, la alfabetización sigue siendo uno de los pilares fundamentales para el desarrollo individual y colectivo en una sociedad a diario más exigente de conocimiento. Se trata de un derecho humano básico, y las escuelas son la puerta o conducto para el entendimiento o la comprensión y el desarrollo al futuro.

Los índices mostrados del Plan Estratégico de Alfabetización de Mendoza, que evidencian una mejora en los sectores de los estudiantes más pequeños, son una luz de esperanza ante tantos problemas en establecimientos educativos y conflictos en los hogares por falta de posibilidades.

Cuando este paso se supera, el aprendizaje fluye como el agua y se podrá invertir más en otras materias necesarias para estos días.

Como sostienen los especialistas, es prácticamente imprescindible que se trabaje en conjunto –gobierno, instituciones educativas y familias– para que los más pequeños adquieran las habilidades de lectura y escritura, porque existirán más oportunidades cuando llegue la etapa de la adultez. Más cuando las actuales generaciones integran un mundo más interconectado.

No se puede llegar al secundario con alumnos que no alcanzan un nivel de lectura y escritura sólido y una eficiente comprensión de textos. Debe ser un proceso continuo a lo largo de toda la vida y ser interrumpido por malas decisiones gubernamentales siempre traerá consecuencias negativas. Una sociedad alfabetizada es sinónimo de mayor participación e información y también es esencial para el crecimiento.