Miraval tiene amplio prontuario.

El sábado 11 de febrero, el barrio La Gloria de Godoy Cruz se transformó en escenario de intensas balaceras entre dos bandas que desde hace tiempo se encontraban enfrentadas y se disputaban el territorio de venta de estupefacientes.

De acuerdo con la información policial, hubo un total de tres ataques armados en diferentes momentos la noche de esa jornada. A raíz de los tiroteos, resultaron heridos un presunto soldadito de una de las gavillas y dos chicas que, si bien son familiares de algunos de esos personajes, nada tenían que ver con el conflicto.

Una de ellas, identificada como Magalí Claudia Gómez (19), se llevó la peor parte: un plomo le ingresó por un ojo y, pese a que salvó su vida de milagro, terminó perdiendo la vista luego de una dura recuperación. Las averiguaciones policiales permitieron establecer que se trataba de la hija de Claudio Rafael Gómez, alias el Kin, hermano de Omar Tanga Gómez, condenado a prisión perpetua por el golpe al blindado de la bolsa de comercio de Godoy Cruz que desembocó en el crimen de Matías Quiroga.

Claudia Gómez después del ataque en el que perdió la vista.

Por ese hecho, este martes fue capturado en Ciudad Leandro Nicolás Miraval Reynoso, conocido en la zona como miembro de una temida banda familiar que ha sido sindicada por diferentes hechos delictivos en la popular barriada godoicruceña y alrededores.

Justamente, los apellidos este presunto victimario y de la víctima de la agresión a tiros, son los que desde hace tiempo vienen protagonizando una “guerra” por el dominio del sector más conflictivo del La Gloria, localizado en las manzanas K, L y M, hacia el oeste de calle Vélez Sársfield, donde abundan los quioscos de venta de estupefacientes.

Miraval Reynoso se encontraba prófugo desde el 2 de marzo, cuando el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien investiga los hechos, solicitó su captura a partir de las declaraciones y pruebas incorporadas a la causa.

Durante poco más de tres meses, el joven con pasado carcelario y amplio historial delictivo, se mantuvo en la clandestinidad. Pero la mañana del martes cayó de manera inesperada mientras se encontraba en la guardia del Hospital Central.

Fue un llamado que ingresó minutos después de las 10 a la línea de emergencias 911, el que alertó sobre la presencia de Miraval Reynoso en el nosocomio de calle Alem, por lo que desde el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) desplazaron a personal de la jurisdicción.

Efectivos de la Unidad Especial de Patrullaje Capital (UEP) arribaron hasta el efector público e identificaron a los varones que se encontraban en la guardia, hasta que dieron con Miraval Reynoso, quien figuraba en la orden del día.

Ante eso, lo trasladaron hasta la Comisaría Tercera, donde quedó alojado y fue imputado este miércoles por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y pasará en las próximas horas a la cárcel, señalaron fuentes allegadas al caso.

De esa forma, Miraval Reynoso se transformó en el tercer imputado que tiene ese expediente, ya que anteriormente habían sido detenidos y encarcelados Rodrigo Alejo Martínez Ponce (21), alias el Zapallito o Chucky -con prisión preventiva desde el jueves 1 de este mes-, y Juan Josue Morales. En la causa faltan por detener, Ulises Aaron y Brandon Damián Vargas Morales, hermanos de una de las víctimas, quienes se encuentra en la orden del día de los policías de Investigaciones.

Sangrienta noche

La ola de tiroteos registrada la noche del sábado 11 de febrero en La Gloria tuvo su inicio cercar de las 21, cuando numerosas detonaciones de arma de fuego se escucharon entre las manzanas K y L.

En cuestión de minutos, una comunicación con el 911 dio aviso sobre una muchacha con un disparo en la cabeza en esa sección del complejo. Policías que llegaron hasta el lugar encontraron a Guadalupe Vargas, de 19 años, con una lesión de arma de fuego en la nuca.

Mientras la chica era trasladada en ambulancia al Hospital Central, se conoció sobre otros dos jóvenes -Claudia Gómez y Leonel Mariano Garate– con heridas de bala que habían ingresado a ese nosocomio, llevados en vehículos particulares.

Las averiguaciones permitieron establecer que ambos habían sido baleados en la misma secuencia de tiros y corridas ocurrido minutos antes en la barriada godoicruceña.

La escena se llenó de uniformados y detectives policiales que trabajaron allí durante un par horas, intentando reconstruir lo ocurrido. Los testigos señalaron que hubo un primer ataque, que luego desembocó en una venganza, motivo por lo que se iniciaron dos expedientes por los diferentes ataques.

Pero la situación no terminó. Una vez que la comisión policial se retiró y finalizaron las labores de rigor, un joven de 22 años, identificado como Brian Esteban Montenegro, recibió un balazo en la pierna mientras caminaba por un pasillo de la manzana K.

La víctima sindicó al Víctor Uriel el Quesito Gómez y Maximiliano Alejandro Pimientito Garate, hermanos de los dos chicos heridos que fueron trasladadas en vehículos particulares al Central.

Justamente, después de recibir el alta, Leonel Garate, de 18 años, quedó detenido junto con Cristian Laureano Gómez, alias Bebito -también hermano de Claudia-, ya que fue marcado como uno de los autores de la balacera en la que resultó herida Guadalupe Vargas.