Distanciados por miles de kilómetros, uno decidió comenzar a recorrer la provincia y buscar recortar el trecho que el otro le lleva, tanto en el nivel de conocimiento personal como en el grado de penetración territorial luego de haber gobernado la provincia, nada más y nada menos. Con lo que, después del mini proceso electoral de los departamentos que desdoblaron, primero recorrió Malargüe y luego pasó por Alvear para no estar ausente de la siempre influyente Fiesta de la Ganadería de Zonas Áridas que se organiza todos los años en Alvear. Y desde allí, comenzar a edificar, en lo que queda hasta las PASO del 11 de junio, un discurso propio y distintivo, que lo presente y lo represente como lo diferente, en sintonía con lo que la consultora Poliarquía pareciera indicarle y sugerirle luego de revelarle que los mendocinos, en casi un 75 por ciento, están coincidiendo en un común anhelo: que la provincia necesita de un golpe de timón, de una vuelta de página, de un nuevo estadio que la rescate de la ciénaga.
El otro decidió viajar a los Estados Unidos, invitado por el Centro de Diálogo Americano, una fundación demócrata que preside Rebecca Bill Chávez y que tiene como eje la discusión y análisis político sobre la gobernabilidad democrática, la prosperidad y la equidad social en América Latina y el Caribe. Desde Washington y a pocas horas de tomar el vuelo de regreso creyó conveniente aclarar que aceptó la invitación “porque estoy convencido de que Mendoza no mejorará si Argentina no despega, y no lo va a hacer mientras gobierne el kirchnerismo y tampoco no va a poder salir adelante si no recibe la comprensión y ayuda del FMI y de los Estados Unidos”.
El primero de toda esta historia es Omar de Marchi, de campaña por el sur provincial, y quien en ese tren por mostrarse diferente y distinto y que puede encarnar el cambio casi se va a las piñas con Mario Vadillo, del partido Verde, con el que mantiene un entripado luego de que el antiminero resolviera no sumarse al nuevo frente por pretender un mayor protagonismo del que se le ofrecía. El segundo es Alfredo Cornejo, uno de los participantes del consultorio del Centro de Diálogo y del Instituto Internacional Republicano, ambos de Estados Unidos, dos fundaciones de origen demócrata y republicana, respectivamente y solventadas con fondos que el Estado recauda del sector privado para estimular el debate político.
Entre ambos, como se cree y de acuerdo con lo que están indicando los estudios de opinión, se estaría dirimiendo el sucesor de Rodolfo Suarez.
De Marchi avanza convencido de que capitalizará los errores que cree ha cometido el gobierno y sus ex socios del oficialismo. “Están enojados y han perdido capacidad para interpretar lo que está sucediendo en Mendoza y lo que la gente está pidiendo”, les dice De Marchi a quienes lo acompañan, como una forma de alentarlos y empujarlos hacia el objetivo que le quita el sueño.
Tomado de los resultados electorales en los departamentos que gobierna el peronismo, el diputado nacional advierte que han sido señales muy fuertes para el gobierno, aunque se supiese, reconoce, que en esas comunas ganarían los oficialismos. Para él, las siete derrotas de Cambia Mendoza han dejado un estado de ánimo y un clima permeable a un cambio de manos en la provincia. Y pese a que no han sido victorias propias, De Marchi está convencido, además, de que el peronismo podría terminar tercero al final de todo el proceso electoral, con lo que espera ansioso el momento para cerrar acuerdos no tácitos con los principales referentes del peronismo no K, los que lo ayudarían en su aventura por despojar del poder al cornejismo. “Ojo, estamos hablando en serio con alguno de ellos”, dicen que ha confesado a unos pocos. Esos no serían otros que los intendentes alejados del kirchnerismo. En su línea de acción aparece Matías Stevanatto y Martín Aveiro, hoy concentrados en retener la comuna el maipucino y el otro en aportar para el triunfo de su gestión empujando desde la cabeza de lista de concejales.
El panorama que tiene por delante De Marchi, el que le acercan y al que accede, le indica que si hoy fuesen las elecciones su frente podría conseguir unos 22 puntos contra un poco más de 35 de Cambia Mendoza de Cornejo, incluyendo en este último los votos de Luis Petri que oscilarían los 4 puntos y, siempre de acuerdo con el demarchismo, esos votos difícilmente se volcarían en su totalidad al senador nacional en la elección general porque de lo contrario lo hubiesen votado en las PASO. Se verá, por supuesto, cuánta razón le asiste cuando llegue el momento al análisis de De Marchi. Se trata también de una elucubración que tiene en cuenta, además, al peronismo, al que los datos en manos de La Unión de De Marchi no le atribuye por ahora más de un 9 por ciento de los votos en las PASO uniendo las adhesiones de las dos fórmulas: Parisi-Ilardo y Carmona-Paponet. “Ellos –por la fórmula peronista– van a levantar un poco más, pero en la elección final muchos van a buscar un voto útil en nuestro frente”, aseguran, entusiastas, cerca del diputado nacional pre candidato a gobernador.
Cornejo, por su lado, ha corroborado a la distancia la insignificancia de Argentina en el exterior, pese a todo lo que se pueda presumir desde aquí. Pero en la intimidad se ha visto sorprendido por el resultado de las operaciones de Sergio Massa y del embajador Jorge Arguello en los Estados Unidos y la capacidad de ambos por mantener viva alguna esperanza, allí, sobre un hipotético cumplimiento de todo a lo que el gobierno argentino intenta comprometerse para conseguir otra ayuda extraordinaria del FMI.
Cornejo, de a poco, buscará conectar con una campaña electoral a la que no mucho tiempo atrás se resistía. Confiesa, en la intimidad, lo difícil que se le hace a cualquier candidato recorrer el territorio con tanto desánimo social, angustia y bronca por la situación económica. “Con estos niveles de inflación, es poco lo que se puede decir”, comenta por lo bajo el senador nacional. “Es todo un disparate descomunal lo hecho por el kirchnerismo”, ha estado comentando y explicando en los últimos días por Washington.
¿Mendoza tiene salida? ¿Hay alguna esperanza para la provincia?, le preguntaron a Cornejo, a lo que respondió con un razonamiento que probablemente comience a desplegarlo cuando salga a pedir el apoyo por los candidatos de Cambia Mendoza: “No se sale sin ayuda y claro, sin las reformas que se tienen que hacer y que el actual gobierno en la nación no hará. Pero una vez que la economía nacional comience a revertirse, con un programa serio y confiable, Mendoza crecerá, sin duda alguna”. Cornejo rechaza las comparaciones con Neuquén y San Juan, por caso, tomando un solo argumento, el de los commodities: “Dependen (con la minería y el petróleo, básicamente) de su precio. Cuando éste último sube, crecen. Pero la pasan mal cuando no hay precio. En cambio, Mendoza, con su diversificación económica no sólo es más compleja. Depende de una situación general macro confiable que permite las inversiones, provocando un desarrollo y crecimiento en general más cualitativo y diferencial”.
Se avecina, posiblemente, un debate sobre modelos diferentes para aplicar y ejecutar en Mendoza. Con un peronismo al que se lo ve en retirada y sin conexión con los problemas reales de Mendoza, la discusión entre Cornejo y De Marchi puede que sea la mejor noticia como alguna vez se especuló desde este espacio sobre el futuro inmediato y de algunos años vista de la provincia. Una buena noticia para hablar de cosas importantes, aunque ellos, los protagonistas, no lo quieran y se rechacen, básicamente.
