Sebastián Marcos Masmutti y Maximiliano Martínez Llaneza, asaltantes con paradero desconocido.

Los dos asaltos ocurrieron con cinco meses de diferencia en Guaymallén. En ambos hechos actuaron dateros que revelaron información clave a los integrantes de las gavillas de asaltantes. Buscaban dinero en efectivo. No importaba si eran pesos o dólares. Se movilizaban en vehículos denunciados como robados y la mayoría pisó alguna vez una cárcel. Coincidencias por todos lados que demuestran cómo actúan las organizaciones criminales en Mendoza.

Las investigaciones policiales y judiciales por los crímenes del empresario Emilio Giménez (49) y el comerciante Norberto Martín Salzmann (51), ocurridos el 15 de setiembre del año pasado y el 16 de febrero, respectivamente, tienen a la mayoría de los sospechosos tras las rejas e imputados con duras calificaciones. Pero también presentan a personas identificadas que continúan en la clandestinidad, con pedido de captura nacional e internacional.

Se trata de dos hombres identificados como Maximiliano Andrés Martínez Llaneza (23) y Sebastián Marcos Palacio Masmutti. El primero es el prófugo del caso Giménez, quien dejó rastros de sangre en una de las camionetas en las que se movilizaba la banda; mientras que el segundo quedó en la orden del día este jueves cuando efectivos de la División Homicidios lo fueron a buscar a su domicilio del barrio Paraguay.

Los dos se han transformado con el paso de los días en los prófugos más buscados de Mendoza. Son los objetivos de los detectives policiales de la División Homicidios, que trabajan directamente con los fiscales de esa especialidad, Carlos Torres y Claudia Ríos (instruyen los expedientes). A pesar de los allanamientos que han desarrollado para atraparlos, no hubo rastros de ellos.

El primero

Martínez Llaneza fue el primer identificado por el crimen del empresario frutihortícola Emilio Giménez. La banda que siguió a la víctima desde la feria de Guaymallén hasta el cruce de calles Jorge Newbery y Padre Manzano de Guaymallén, se movilizaba en dos camionetas robadas, una Jeep Renegade blanca y una Toyota Rav 4 gris.

Los asaltantes buscaban los casi 6 millones de pesos y 800 dólares que llevaba Giménez en su VW Amarok. Hubo una emboscada: una de las camionetas se colocó de frente (la Jeep) y otra detrás, para frenarle el paso. La víctima intentó escapar e hizo marcha atrás: chocó a la Toyota y terminó incrustada en una casa.

Uno de los ladrones sacó un arma de fuego y la accionó dos veces: uno de los plomos dio en el capot de la Amarok y el otro destrozó el vidrio la puerta del conductor. El proyectil atravesó el brazo de Giménez y se destrozó su corazón. Murió en pocos minutos.

La banda no se robó nada. Y escapó en el rodado que quedaba sano, la Renegade. Se cree que Maxmiliano Martínez Llaneza subió por el sector trasero izquierdo, detrás del conductor, de esa camioneta y emprendieron la huida.

Abrió la puerta y dejó dos gotas de sangre en la manija, tal como detectó Policía Científica sobre calle Colombia y Sarandí, el lugar donde la dejaron abandonada. Al parecer, este malviviente se daño la mano con los vidrios quebrados de la puerta de la Amarok de Giménez y los rastros hemáticos sirvieron para identificarlo.

El pedido de captura internacional de Interpol de Martínez Llaneza.

Al otro día, el fiscal Carlos Torres tenía el resultado del Laboratorio de Huellas Genéticas en su despacho, listo para ser incorporado en el expediente: “Me dirijo a Uds, en mi carácter de Perito de Bioquímica del Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizas y del Laboratorio de Genética Forense, con el objeto de poner a su conocimiento los resultados obtenidos a partir del trabajo de rutina de este registro”, se lee en la primera parte del escrito que llegó a la fiscalía.

“En este sentido, debo informar que el día 8 de noviembre de 2021, se le extrajo muestra de saliva al imputado Martínez Llaneza Maxmimiliano Andrés…en la causa Expte. P106246/21. Del análisis de la evidencia (RC 771/22 Ind. 8) -la sangre en la puerta de la camioneta Jeep- perteneciente al Expte. P96259/22, se obtuvo un perfil genético masculino cuyo aportante resulta ser desconocido. Es por ello que la misma fue incorporada a este registro obteniéndose como resultado que el perfil genético masculino hallado presentaría identidad con el perfil genético obtenido a partir de la muestra perteneciente a Martínez Llaneza Maximiliano Andrés”, agrega.

Martínez Llaneza, con domicilio en el barrio Parque Urquiza, quedó con pedido de captura nacional e internacional. Figura en la lista de Interpol de más buscados de Argentina. Con el paso de los días, los policías de Investigaciones supieron, por diversas informaciones, que podría haberse fugado a Chile con la ayuda de un camionero amigo de su padre.

A través de un abogado, se presentó en la causa y pidió no ser detenido. Sin embargo, el fiscal lo rechazó. Dijo que no tenía nada que ver con el ataque a Giménez. “Nuestro asistido comparece a esta instancia a los efectos de ponerse a entera disposición de la Justicia a fin de brindar toda la colaboración necesaria, y la que me sea requerida, personal, documental o cualquier información, a los fines del descubrimiento de la verdad real, fin único del proceso penal”, explica un escrito que presentó la defensa en el expediente.

Lo cierto es que este joven es el único que resta atrapar en esa causa. Los otros cinco sospechosos están en la cárcel: se trata de Cristian y Gustavo Rivero (padre e hijo); Juan Ángel y Ricardo Javier Andrada Mercado (hermanos) y Walter Sáez, quien es marcado como el autor del disparo.

El segundo

Sebastián Marcos Palacio Masmutti es conocido como Polo. Quedó individualizado en la causa por el crimen del propietario del lubricentro Penta gracias a las cámaras de seguridad, al igual que sus otros tres cómplices. Vestía un pantalón negro, zapatillas blancas y una camisa de tela grafa marrón, similar a la que utilizan los empleados municipales que realizan trabajos de calle con franjas refractarias.

Llegar a conocerlo con nombre y apellido no fue una tarea sencilla. Mucho tuvo que ver la declaración que hizo el primer detenido de la causa, Brian Exequiel Garro. Este joven, quien fue identificado gracias a un tatuaje de un león que llevaba en su brazo derecho, declaró y dio dos alias en la causa: Polo y Zurdo.

Al Polo Palacio lo fueron a buscar la mañana de este jueves durante los siete allanamientos que desarrollaron en Guaymallén. También a otros dos sospechosos. Tenía domicilio en la manzana F casa 3 del barrio Paraguay pero no lo encontraron.

Sin embargo, la medida tuvo su parte positiva: secuestraron una barrera con forma de gancho -podría ser la que emplearon para golpear a Salzmann en la cabeza antes de que lo ejecutaran- y una camisa de grafa marrón, similar a la que se aprecia en el video de la escena del crimen.

Los que sí cayeron fueron otros dos sospechosos: uno es Ariel Colo Quarñolo (el empleado de la víctima señalado como el datero) y el otro es Jorge Daniel Romero Peña, conocido como el Zurdo.

El primero fue atrapado en calle Buenos Vecinos 2340. Este hombre nacido el 13 de agosto de 1994 trabajaba para Salzmann y se encontraba en el lubricentro durante el asalto. Para los detectives, fue quien le pasó el dato de que la víctima tenía pesos y dólares porque había comprado moneda extranjera para irse de vacaciones a Brasil con su familia. Y sostiene que lo hizo porque tenía una deuda de drogas con vendedores por problemas de consumo, por lo que esta sería su “salida” para saldarla. Le secuestraron tres teléfonos celulares.

Por último, el Zurdo Romero Peña (27), quien vestía pantalón negro, campera celeste y llevaba una riñonera oscura que le cruzaba el pecho, fue sorprendido en su vivienda del barrio Jardines de Avellaneda.

En las imágenes se lo detectó con un arma de fuego tipo pistola plateada. Una gorra negra cubría no permitía apreciar la totalidad de su rostro pero se destacaba por una barba candado. Le incautaron un teléfono y quedó alojado provisoriamente en la Comisaría 35.