• Arriba: el bioquímico Luis Brizuela y el señalado jefe narco, Carlos De Felippe. Abajo: el farmaceútico y llamado cerebro de la organización, Mario Francisco Mónaco; y Marcos De Felippe (20), acusado de colaborar con su padre.

El primer allanamiento para desarticular a la banda que desviaba precursores químicos con el objetivo de fabricar cocaína y otros medicamentos que se distribuían en Mendoza se desplegó el jueves 9 en calle Rioja 2163 de Ciudad. Allí se encontraban Carlos Gabriel De Felippe (45), su pareja, Celia del Carmen Romero (45) y su hijo Marcos, de 20. La idea inicial era mantener las medidas en secreto para no alertar al resto de los sujetos que restaba capturar. Un hombre llamado César Eduardo Antonio Reta, señalado ayudante directo de la organización, también fue sorprendido en ese inmueble.

El viernes continuaron con los trabajos y hubo otras medidas en Las Heras, Capital y Godoy Cruz con un resultado que terminó de cerrar todas las sospechas: 19 kilos de cocaína, elementos para el estiramiento de la droga, dinero, teléfonos celulares, autos, medicamentos y otros tres acusados tras las rejas a disposición del juez federal Walter Bento.

La comparación no tardó en llegar: por los protagonistas de la historia y los roles que determinaron, para algunos efectivos consultados por este diario el trabajo que realizaban sus integrantes tenía mucha similitud con las populares series sobre narcos que abundan por estos días, destacando a la reconocida Breaking Bad.

Dinero, elementos de corte y fraccionamiento, medicamento y panes de cocaína secuestrados.

Movimientos

Carlos Gabriel De Felippe es considerado el narco de la organización y hombre clave. La estructura delictiva estaba clara: no se trataba de un simple grupo que compraba los estupefacientes en el norte del país para luego distribuirlos en Cuyo o Chile.
La investigación que lideró la Policía contra el Narcotráfico (PCN) durante nueve meses permitió identificar a un farmacéutico, un bioquímico y a otros integrantes que fabricaban y estiraban la droga para distribuirla y comercializarla –mayormente– en quiosquitos de la zona metropolitana de Mendoza.

Tenían una clientela que también se expandía hasta San Rafael y otras provincias, como Chubut. Venían desde el sur a comprar la droga que se elaboraba y consumía en la provincia. “La mayoría de la droga estaba destinada al consumo local”, destacó un fuente consultada durante los trabajos investigativos.

Este viernes, El Sol informó sobre 18 allanamientos en desarrollados en Ciudad, Godoy Cruz y Las Heras que permitieron la captura del resto de los sospechosos. Para los detectives de la PCN no existieron dudas: se trató de una pesquisa inédita porque, a lo largo de los años, nunca habían logrado identificar y desarticular una banda completa con estas características en Mendoza gracias al desvío de precursores químicos.

Los trabajos de calle y el espionaje tecnológico que se iniciaron el año pasado permitieron a los efectivos saber de dónde salían y adónde arribaban las sustancias. Determinaron que los roles estaban más que claros dentro de la estructura criminal e identificaron a dos cabecillas, sabiendo que uno era el elaborador o estirador de las sustancias ilegales.

Además de los citados, quedaron presos Claudio David De Felippe (hermano de Carlos) en su domicilio de la manzana B casa 3 del barrio 1 de Setiembre, el bioquímico Luis Alfredo Brizuela Salinas y también uno de los llamados “cerebros” de la banda; el comerciante Mario Francisco Mónaco, nacido el 19 de noviembre de 1962 y dueño de la farmacia ubicada en calles Salta y Buenos Aires de Ciudad, que lleva el mismo nombre que la provincia norteña.

La reconstrucción sostiene que Carlos De Felippe y Mónaco eran los que estaban al frente de la banda. Se contactaban seguido y explicaban al resto de los integrantes cómo funcionaba el negocio de la preparación y el estiramiento.

El primero es el señalado narco –contaba con la ayuda de su hermano Claudio para el acopio y la distribución de los ladrillos de la cocaína en Las Heras (allí dieron con 18 panes que pesaron 17 kilos) y de su hijo Marcos para el reparto y venta antes de llegar al menudeo– y el segundo es el farmacéutico. Justamente, en ese comercio encontraron la sustancia estirada. La mezcla estaba en proceso de secado cuando irrumpieron los policías que trabajan casos de narcocriminalidad.

Brizuela, por su parte, mantenía contacto con ambos: el bioquímico era hombre de confianza y de vínculo estrecho con estos dos y participaba en el desvío de los precursores químicos, la sustancia indispensable para la fabricación del polvo blanco. Trabajaba en la farmacia Salta respondía a Mónaco en primera instancia.

De esta forma, entendieron que Carlos Gabriel De Felippe estiraba la droga gracias a los precursores que le entregaba Mónaco y otras personas de su entorno iniciaban ese trabajo “en la cocina”. Al mismo tiempo, Mónaco, quien era el hombre encargado de contactarse con los laboratorios, comenzó a estar sospechado por la fabricación de medicamentos evadiendo cualquier tipo de control.

En detalle

En calle Rioja 2163 de Ciudad se produjeron las primeras detenciones. Allí dormía uno de los señalados jefes, Carlos De Felippe. En la propiedad secuestraron 4 teléfonos celulares, 81.000 pesos, un vehículo VW Suran y decenas de frascos de remedios; algunos, de uso veterinario. También fueron detenidos Celia del Carmen Romero, Marcos De Felippe y César Eduardo Reta.

Por ejemplo, había frascos con xilazina (uso veterinario), sulfatiazol polvo, bronquial inyectable, solución fisiológica, gliceranina pura, clonazepamSicotrop, Tonicor, Neurolis Plus y hasta un envase de litro con diluyente. Dieron con bolsas, ollas y recipientes plásticos con cocaína (los de mayor cantidad, con 39 gramos y otra con 77 gramos), un plato con el polvo blanco, un comprimido azul, una pastilla rosada y una tarjeta Visa color naranja.

También bolsas de nailon con las inscripciones óxido de zinc y bicarbonato (los resultados del test orientativo para cocaína dieron negativo), que pesaron 2,531 y 2,166 kilogramos, respectivamente.

A las 5.15 de la madrugada del viernes, los policías de la PCN irrumpieron en una propiedad de calle José María Godoy 170 de Las Heras. Allí pernoctaba Luis Alfredo Brizuela Salinas. Este hombre de 39 años (nacido el 14 de diciembre de 1983) tenía en su propiedad 1,299 kilogramos de cocaína. Hallaron en la propiedad un montón de recipientes plásticos y de vidrio que contenían medicamentos como Parafarm, Maguistral (contenía pastillas color amarillo) y otros productos farmacéuticos de dudosa procedencia.

Además, había en el domicilio seis plantas de cannabis sativa (medían entre 1,20 metros y 1,70 metros y pesaron 1,880 kilogramos), 1.700 dólares y 26.000 pesos.

A las 10, se desarrolló una de las medidas más importantes. Fue en el barrio 1 de Setiembre de Las Heras. Allí tenía domicilio Claudio David De Felippe y encontraron escondidos 18 ladrillos de cocaína: el peso total fue de 17,570 kilogramos. También pusieron a disposición de la Justicia federal dos teléfonos celulares para peritarlos, 67.470 pesos y un Ford Fiesta. El sospechoso quedó detenido e incomunicado, igual que el resto de los apresados.

Parte de la incautación del viernes.

A esa misma hora, fue allanado el farmacéutico Mónaco en su domicilio de calle Ceretti 284 de Godoy Cruz. Este hombre, de 60 años, dijo estar divorciado y ser el dueño de la farmacia Salta.

En esa propiedad, los policías dieron con 3 teléfonos celulares y 310.600 pesos. Secuestraron un VW Virtus, una balanza digital y un taco azul plástico conteniendo 12,335 kilogramos de lidocaína. En otro balde blanco había 2,690 kilogramos de cafeína anhidra y otros bidones de ácido clorhídrico y cianuro de plata.

Mientras requisaban la vivienda, incautaron recipientes con polvos de sustancias verdes, amarillas, blancas y cientos de pastillas de distintos colores que iban a ser analizadas para conocer su procedencia.

Por último, de la farmacia Salta secuestraron otros dos kilos y medio de cocaína, además de 1.300.000 pesos, 600 dólares, lactosa, cafeína, pastillas varias y un teléfono celular.

Todos los elementos quedaron a disposición de la Justicia federal, que iba a definir durante esta semana la calificaciones que les imputaban a cada uno de los detenidos.