El presidente Alberto Fernández se resiste a impulsar un bono de fin de año de la mano del pago de una suma fija para quienes hayan perdido poder adquisitivo contra la inflación, una demanda del kirchnerismo ante la suba de precios.
Fernández dejó en claro que está en contra de la entrega de una suma fija. “Desarticula toda la escala salarial de una actividad. Es la gran posición de los gremios, que dicen ‘dejame que esto lo arreglo yo, no te metas vos”, aseguró en una entrevista con El Destape.
Su postura responde a las exigencias de los sectores más importantes de la CGT, que buscan que cada sindicato negocie con sus respectivas patronales los montos de recomposición por única vez, según la actividad, en el marco de las paritarias.
Sin embargo, este jueves el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, reveló que la vicepresidenta Cristina Kirchner y el ministro de Economía, Sergio Massa, están evaluando el otorgamiento de un monto para compensar la inflación.
“Sergio está pensando con Cristina una suma fija. Están pensando y armando una propuesta para que aquellos que perdieron con la inflación puedan recuperar su nivel de consumo”, lanzó De Pedro, uno de los referentes más cercanos a la ex mandataria.
El ministro subrayó que “la gente tiene que tener más plata que lo que la inflación le saca, es un compromiso, es una batalla que tenemos que dar”.
La intención del kirchnerismo es reforzar la política de ingresos, tras la implementación del bono para sectores vulnerables a modo de refuerzo alimentario, por el cual se les otorgan $ 45.000 en dos cuotas a personas que no reciban ninguna ayuda. En tal sentido, cerca de la vicepresidenta creen que el bono de fin de año podría “derramar” en “el comercio y la producción” de la mano del consumo.
Para sortear las diferencias, una decisión salomónica que se evalúa es que la suma fija no se aplique a los convenios laborales, sino a los sectores informales. Es decir, que se amplíe la cantidad de destinatarios del refuerzo alimentario.
