La situación ocurrió el fin de semana pasado en Las Vegas, una de las villas cordilleranas más visitadas. A un turista que había pasado unos días ahí al momento del  regreso se le rompió el auto. Pero no lo dejaron solo. Pronto, encontró al Ángel de las tuercas, que se llama José y es mecánico en esa zona. “Dejó de hacer sus cosas para ocuparse de nuestros problemas”, contó el turista, quien destacó que el hombre tampoco puso precio por su trabajo. De igual manera, también agradeció a otros vecinos  que se solidarizaron con su situación. “Prometo regresar a ese lugar maravilloso y volver a verlos”, aseguró.