En la Casa Rosada ven una clara jugada electoral detrás de la decreto del presidente chileno, Sebastián Piñera, que amplía la plataforma continental de su país en detrimento de la demarcación de Naciones Unidas, que otorga esa zona marítima a la Argentina.

El 21 de noviembre se realizan las elecciones presidenciales en el vecino país, donde Piñera no puede ser reelecto.

Por tal motivo el Gobierno de Alberto Fernández considera “terminada” la polémica, aunque la Cancillería argentina ya prepara sus argumentos para debatir con sus pares trasandinos por el diferendo en torno a unos 5.000 kilómetros de la plataforma continental que Chile reclama como propios

Argentina, mediante un comunicado que se emitió el sábado a través de la Cancillería al mando de Felipe Solá, había acusado a Chile de “pretender apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos”.

El canciller chileno, Andrés Allamand, refutó este domingo las acusaciones de Argentina y aseguró: “Nadie se apropia de lo que le pertenece. La zona señalada, la llamada plataforma continental jurídica, que llega hasta las 200 millas, le pertenece a Chile de pleno derecho desde el principio simplemente porque tenemos la calidad de Estado ribereño”.

Si bien todavía no hubo comunicación entre los cancilleres Solá y Allamand, en el Palacio San Martín están dispuestos a escuchar la postura del gobierno de Piñera aunque dejaron en claro que Argentina se apoya en lo que estableció la Organización de las Naciones Unidas desde 2009.

Según publica el diario La Nación, en la Cancillería ya circula un “non paper” con los argumentos de Argentina, resumidos por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (Copla), organismo encargado de “elaborar la presentación final del límite exterior de la plataforma continental argentina”.

“Chile conocía y consintió el límite exterior de la plataforma continental argentina al Sur de Tierra del Fuego”, afirman los técnicos de Copla. Y recuerdan que “en 2009 la Argentina realizó la presentación completa del límite exterior de su plataforma continental ante el Secretario General de Naciones Unidas”, un trabajo cuya “excelencia llevó a que otros países, que todavía tenían pendiente sus presentaciones o análisis, solicitaran a la Argentina cooperación jurídica y técnica.

En lo que hace a los países limítrofes, la Argentina celebró reuniones y consultas con todos ellos -incluido Chile- antes de la presentación en el 2009. Todo el proceso llevado a cabo por la Argentina fue transparente y contó con el consenso de todas los involucrados”, afirma el texto.

“El presunto límite presentado ahora por Chile, además de apropiarse ilegítimamente de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos que son patrimonio común de la humanidad, no es coherente con su actuación en las relaciones bilaterales y ante la Comisión”, culmina el texto.

Pero según Allamand en el año 2009, cuando la Argentina formuló su petición de una medialuna de plataforma continental extendida al sureste del punto F, “Chile señaló que esa pretensión era inoponible e hizo reserva de sus derechos”.