En el momento de mayor tensión en la alianza gobernante y en medio de una crisis inflacionaria y política que sacude al país, Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa se encontraron este miércoles a solas en la quinta de presidencial de Olivos.

La reunión reservada, que los obligó a apartar sus diferencias personales que se agravaron en las últimas semanas, duró casi tres horas. Los tres principales referentes del oficialismo acordaron una tregua política, con algunas reglas claras: monitorear la economía, respaldar a la ministra Silvina Batakis y establecer un discurso único frente a la opinión pública. El objetivo es diseñar una hoja de ruta que permita salir del abismo y aplacar las diferencias internas que debilitan la gestión.

Otro de los temas fue un recambio más amplio del Gabinete y en diferentes áreas de la administración, que no se agotarán sólo en Economía. Al menos esa es la idea de los jefes del Senado y de Diputados, que le transmitieron a Fernández que, sin reformas mayúsculas, no hay posibilidades de eludir la tormenta. Pero el Presidente duda.

Esa reestructuración incluiría a los funcionarios camporistas de la Secretaría de Energía, una vez que se implemente la “segmentación” de las tarifas.

En el oficialismo admiten que el reemplazo del ministro de Economía fue apenas una solución de emergencia, y esperan que en los próximos días se anuncien más cambios y medidas para volver a encarrilar la gestión, que deberían ser fruto de un consenso con Cristina y Massa. Esa fue otra de las condiciones impuestas a Fernández: que acepte un sistema de consultas con ambos en la toma de las futuras decisiones.

De acuerdo con un artículo publicado por el diario Clarín, el paquete de medidas financieras y cambiarias en análisis, que apuntan a fortalecer las reservas, incluye una vinculada al turismo: no se prohibirán los gastos en el exterior, pero los consumos cotizarán al dólar Bolsa, un 25% más caro.

Todo ocurre en medio de jornadas plagadas de fuertes trascendidos. En tal sentido, molesta por las consultas sobre las versiones que circularon este jueves respecto de decisiones extremas que podría estar evaluando tomar Fernández, la portavoz Gabriela Cerruti respondió: “El Presidente está trabajando, estamos gobernando. No pensamos en rumores, se lo dejamos a los que tienen tiempo. El Presidente está en control del país”.

“Es probable que los rumores sean solo rumores”, fue la inquietante respuesta que dio uno de los más altos funcionarios del Gobierno al diario La Nación. La ausencia de actividades presidenciales en la agenda oficial y el hermetismo de Fernández no hacen otra cosa que alimentar esas versiones, no suficientemente desmentidas