Si bien el gobierno nacional presentó los resultados de las elecciones legislativas como una victoria y hasta el propio presidente Alberto Fernández convocó a la militancia a llenar la Plaza de Mayo para celebrar “este triunfo como corresponde”, lo cierto es que el Frente de Todos fue vencido en 15 provincias y cedió el quórum propio en la Cámara de Senadores, tras caer derrotado en seis de los ocho distritos que ponían en juego sus bancas.
La estratégica provincia de Buenos Aires quedó en manos de Juntos por el Cambio, que logró la victoria en siete de las ocho secciones provinciales. El Frente de Todos venció en la tercera sección electoral y achicó diferencias en la primera sección electoral, exhibiendo la fortaleza de su aparato partidario que fue lubricado por los beneficios económicos y sociales del “Plan Platita”.
Otras derrotas dolorosas para el FdT ocurrieron en Chubut, Corrientes, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y la Pampa, provincias que ponían en juego bancas en el Senado que pertenecían al Frente de Todos. Sólo en Tucumán y Catamarca, el oficialismo mantuvo intacta su representación en la Cámara Alta.
Así las cosas, el FdT ya no tendrá mayoría propia y estará obligado a negociar cada proyecto que quiera aprobar. En los 38 años de Democracia jamás había pasado que el peronismo perdiera la hegemonía en la Cámara Alta.
El bloque de senadores del FdT pasará de 41 a 35 miembros (necesita 37 para no depender de otras fuerzas). Por su parte, Juntos por el Cambio engrosará sus filas en cinco escaños y podría disponer de un interbloque de 31 legisladores.
En el medio de la grieta quedarán seis senadores (peronistas disidentes y de partidos provinciales) que podrían jugar un rol estratégico para el futuro político del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. En este contexto es donde todos empiezan a mirar a dos senadores que hasta ahora “jugaron” como aliados del oficialismo -el rionegrino Alberto Weretilneck y la misionera Magdalena Solari- para alcanzar el quórum y poder seguir sancionando leyes sin tener que apelar a los votos de JxC.
Por ese motivo en la oposición lo toman con calma respecto de cómo será el devenir de la Cámara alta. “Hay un bloque de de seis senadores que son provinciales que son los que van a dirimir las discusiones y será tema a tema, no hay una bloque unificado así que habrá que ir viendo y negociando cada tema. Lo que sí queda establecido es que a partir del 10 de diciembre ya no habrá libro cerrado”, explicaba un hombre de Juntos por el Cambio en el bunker de Costa Salguero.
A pesar de la dura derrota, el Frente de Todos seguirá manteniendo su condición de primera minoría de la Cámara alta. A esto se aferrará el bloque que conduce José Mayans (Formosa) para dar la pelea por el control de las comisiones.
Por su parte JxC, que se ubicó en estas legislativas como la fuerza más votada a nivel nacional, se encamina ahora a dirimir las tensiones internas y los liderazgos de cara al futuro.
En este sentido, este lunes se reunirá la Mesa Nacional de la alianza opositora para analizar los resultados de los comicios, en donde cada una de las fuerzas que componen el espacio harán valer su aporte al triunfo electoral.
