Pablo Magistocchi, nuevo representante de Mendoza en el directorio de Impsa y actual presidente de Emesa, de la empresa de energía provincial, defendió este viernes el desembarco estatal en la exPescarmona y recordó su paso por la metalmecánica.

Además, en diálogo con el programa Opinión (LVdiez), el ingeniero industrial de 38 años aseguró que “no había muchas alternativas: la rescataba el Estado o algún privado”.

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– ¿Te formaste en Impsa?

– Claro, mi primer trabajo como ingeniero fue en Impsa.

– ¿Cuál va a ser tu trabajo en la nueva Impsa?

– Impsa es una empresa estratégica que tracciona a decenas de talleres metalúrgicos de Mendoza y cientos de pymes. Lo importante es que Impsa, al ir trazando mercados internacionales y conquistando nuevas tecnologías, va levantando su sistema de calidad que no es propio de Impsa sino que los extiende a su red proveedores.

Entonces cada taller proveedor de Impsa tienen que estar en una constante gimnasia para estar a la altura. Esos talleres luego desarrollan otros trabajos. Entonces esta empresa estratégica tracciona no solo volumen de trabajo, sino que va levantando los niveles tecnológicos y de calidad del sector metalmecánico mendocino. Queremos que eso se mantenga así.

Además es la empresa que desarrolla tecnología industrial por excelencia en Mendoza y hay que mantener esa impronta.

– ¿Qué le pasó a la empresa, qué hizo mal?

– Fue un problema financiero, por eso estamos hablando de un rescate financiero. Esta empresa por muchos años accedió a los mercados internacionales de capital, casi todo lo que produce Impsa lo exporta. Fueron cerrándose esas puertas, el mundo se volvió más complejo, la Argentina se volvió compleja por cuestiones financieras. Se perdió la posibilidad de financiamiento y garantías en la Argentina, lo que llevó a la dificultad de conseguir financiamiento en el mundo.

Estos productos de Impsa son financiados y la Argentina no tiene herramientas financieras para mantenerse en los mercados internacionales. Eso la fue llevando a esta situación. Hoy es una compañía que tiene contratos en danza, pero no tiene capital de trabajo. No consigue financiamiento en el mundo, tampoco lo consigue en la Argentina. Y este es el Estado entrando con capital de trabajo en esta compañía para mantener una empresa en marcha.

– ¿Se va a hacer Portezuelo del Viento, con el aporte de Impsa también?

– La licitación está en marcha, los fondos llegan a la provincia y están dando dos señales muy claras de que este proceso está firme. Lo que pasa es que estos proyectos tienen tiempos complejos. De hecho es la obra de mayor magnitud que ha encarado la provincia de Mendoza. Tiene sus tiempos, hay que respetarlos.

Estamos pensando en un proyecto que va a generar energía por 100 años, que va a servir de energía a personas que no han nacido y no se pueden apurar ciertos tiempos.

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