En la localidad de Ikua Porá en Paraguay el 12 de agosto de 1907 nacía Constantino producto de la unión entre Marcial Urbieta y Teresa Sosa e integró una familia de 5 hermanos. La familia se trasladó a Asunción y fue cuando en la década del ’20 firmó para Nacional y llegó a compartir las divisiones inferiores con Arsenio Erico (que se transformaría en el goleador implacable del fútbol argentino jugando para los Rojos de Avellaneda).
Fue convocado y jugó dos partidos para el seleccionado de Paraguay.
Constantino se cruzó a Argentina para jugar en Newell’s Old Boys de Rosario a los 23 años, en 1931 en la Liga Rosarina. Al año siguiente (1932) seducido por el profesionalismo pasó a Tigre y jugó 21 partidos como volante central.
En 1933 recibió una propuesta para llegar a Mendoza con 26 años y todas las ganas de demostrar sus condiciones en Godoy Cruz, en una Liga Mendocina en crecimiento, con jugadores que llegaban de distintas provincias a integrar los equipos mendocinos.

De Palmira en 1915
El 21 de marzo de 1915 nació en la ciudad de Palmira un niño bautizado como Roberto Irañeta. Era uno de los 8 hijos y con Robertito de cinco años la familia se trasladó a vivir a la ciudad de Mendoza.
En la escuela Arístides Villanueva el zurdito demostraba su talento al trasladar el balón con una rapidez asombrosa. Junto a su hermano Rito fueron tentados para integrar la quinta división de Gimnasia y Esgrima. Con 15 años lo subieron para jugar en la Primera división de los blanquinegros.
El talento del wing izquierdo crecía en Gimnasia y fue campeón en 1931 y 1933 (subcampeón en el ’32). Con 17 años comenzó a trabajar como auxiliar de tesorería en el Banco de Mendoza y ya integraba el seleccionado mendocino. Como en ese partido, que el combinado local con Irañeta y su compañeros Bruno Rodolfi, fueron parte del triunfo del 23 de julio de 1933 frente al Seleccionado de la Asociación Argentina por 2 a 1.
Justamente esos dos jugadores llamaron la atención de la gente de Buenos Aires que estaba viendo el partido y le pasaron los datos a los clubes profesionales, fue River Plate el más interesado.

El año 1934 con muchos sucesos
En los primeros meses del ’34 llegaron a Mendoza, de River Plate el presidente Antonio Vespucio Liberti y el tesorero, para realizar las tratativas por esos jugadores, pero contaba Roberto Irañeta “Mi padre no quería que jugara al fútbol, decía que era algo pasajero y era más importante el trabajo y el estudio, el deporte era tiempo perdido. No dejó que me fuera de Mendoza”.
Perdió la oportunidad de irse a River, en tanto Bruno Rodolfi aprovechó para ir al profesionalismo a principios de marzo. Lo aguardaba un gran futuro muy bien remunerado. Fue campeón, integró La Máquina y jugó en el seleccionado argentino.
Irañeta se quedó y fue parte del encuentro inaugural de la nueva cancha de Gimnasia y Esgrima en el Parque General San Martín jugando contra Gimnasia de Santa Fe (2-2), el 25 de marzo de 1934.
El fútbol argentino había entrado en un cambio grande desde 1931 con la creación del profesionalismo en la naciente Liga Argentina de Fútbol con la participación de los clubes más grandes de Buenos Aires. Todavía no estaban afiliados a la FIFA. Por otro lado continuaban otros entidades con la Asociación Argentina que tenían a jugadores profesionales y amateurs. Recién a fines de 1934 se unieron las dos asociaciones que regían el fútbol de Argentina.
En los primeros meses de ese año había que decidir la participación en el Mundial que sería en Italia.
Fue designado DT el italiano Filippo Pascucci que había estado al frente de River, Estudiantil Porteño y Barracas Central. Hizo la convocatoria a jugadores de la Asociación Argentina que estaba inscripta en la FIFA y llamó a elementos de Dock Sud, Defensores de Belgrano, Estudiantil Porteño, Barracas y alistó también a futbolistas de las Ligas de Interior como Unión y Colón de Santa Fe, Sarmiento de Resistencia, Desamparados de San Juan y convocó a dos de Mendoza. Uno fue el paraguayo Constantino Urbieta Sosa (Godoy Cruz), que debió nacionalizarse y el otro, el juvenil wing izquierdo de Gimnasia, Roberto Irañeta, de 19 años.
El 28 de abril partía la delegación de la Selección Argentina a bordo del barco Neptunia para llegar 17 días después a Génova, en Italia.

El Mundial de Italia 1934
La organización e esos tiempos era muy distinta a la actual y la FIFA casi pedía por favor que participaran los equipos. Un ejemplo clarísimo fue Uruguay que organizó y ganó el primer Mundial en 1930 con ausencia de varias potencias del fútbol y decidió devolver el mismo gesto. Como Italia no había concurrido en el ’30, el campeón Mundial, Uruguay no fue al torneo en tierra italiana, en donde el fascista Benito Mussolini, quería que su selección levantara la Copa.
Por América fueron Argentina, EE.UU y Brasil, que participó en todos los mundiales hasta la actualidad. Egipto fue el único participante africano y los demás fueron combinados europeos para sumar 16 intervinientes.
Se compitió por eliminación directa en octavos de final, cuartos, semis y final.
El 27 de mayo en Bolonia, el seleccionado argentino debió eliminarse con Suecia frente a unas 14 mil personas. El DT Pascucci armó la formación con: Héctor Freschi; Juan Padevilla, Ernesto Belis; José Nehin, Urbieta Sosa y Arcadio López; Francisco Rúa, Federico Wilde, Alfredo Devicenzi, Alberto Galateo y Roberto Irañeta.
Belis puso en ventaja a Argentina a los 4’, lo igualó Sven Jonasson a los 9’. En el segundo tiempo Galateo anotó para la blanquiceleste a los 3’, y Jonasson hizo su segundo gol a los 22’ para empatar 2-2. A los 34’ Knut Kroon convirtió el gol del triundo de Suecia para cerrar el 3 a 2.
Italia recurrió a cuatro argentinos, de doble nacionalidad, para integrar el combinado que fue campeón Mundial: Atilio Demaría, Enrique Guaita, Luis Monti y Raimundo Orsi. Todos se destacaban en equipos italianos.
En la final frente a Checoslovaquia, igualaron 1 a 1 los 90’ y en tiempo suplementario anotó Orsi el gol del campeonado. Orsi llegaría años después para ser DT de Deportivo Maipú en 1952 y se quedó treinta años Mendoza dirigiendo y logrando títulos con varios equipos de la Liga Mendocina.
La vuelta a casa
Irañeta regresó a su querido Lobo del Parque y nunca quiso irse de Mendoza. Dedicó sus horas a su trabajo en el Banco de Mendoza en donde llegó a ser subgerente general. Una vida familiar con sus tres hijos le dio el cariño suficiente y en junio de 1993 murió a los 78 años.
Constantino Urbieta Sosa permaneció por segundo año en Godoy Cruz y a principios de 1935 pasó a San Lorenzo de Almagro. Integró también el plantel de Estudiantes de Caseros. A los 76 años falleció en Avellaneda el 12 de diciembre de 1983.
Los dos fueron protagonistas de un hecho histórico al jugar para Argentina en el Mundial de 1934. Nunca se olvidaron de las anécdotas de esos días inolvidables.
