Roberto Sabo, asesinado el pasado domingo durante un asalto en su comercio de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, partido de La Matanza, fue ejecutado con varios disparos a corta distancia, en un crimen de una crueldad insólita para un simple robo.
Al kiosquero de 45 años le dispararon a menos de 30 centímetros. Uno de los balazos le perforó el corazón y otro los pulmones, según se desprende del informe preliminar de la autopsia que ya le fue entregado al fiscal de La Matanza, Federico Medone, funcionario a cargo de la investigación.
Al comienzo del caso, había trascendido que el asesino de Sabo (45) lo mató de un tiro en la cabeza. Sin embargo le dispararon más veces: su cuerpo presenta seis orificios de bala, según consta en el documento.
Todos los disparos fueron a corta distancia: dos de ellos, los mortales, ocurrieron en el tórax. Otra bala entró por el cuello y salió por un lóbulo. Al menos cuatro heridas fueron marcadas como de ingreso. Otra fue encontrada en el labio superior.
Según una publicación del portal Infobae, dos de las heridas -una en el pecho, otra en la cabeza- tienen el ahumamiento y las marcas propias de un disparo realizado a menos de 30 centímetros de distancia.
La causa de muerte en el informe preliminar es un paro cardíaco traumático causado por los disparos que recibió en el tórax. Dos balas fueron las fatales, “lesionando a su paso pulmones y corazón”, marcó el reporte preliminar. “Estas lesiones le provocaron a la víctima una abundante pérdida de la volemia lo que le ocasionó el óbito por shock hipovolémico”.
El fiscal Medone, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios de La Matanza, aguarda la conclusión de la autopsia para agregar al expediente y avanzar con el pedido de prisión preventiva del acusado del crimen, Leandro Daniel Suárez.
El hombre de 29 años, que en agosto de 2020 salió de un penal federal tras cumplir una condena de casi seis años por dos hechos de hurto y robo, está acusado de ser el tirador. Junto a él se encontraba una adolescente de 15 años.
Por el hecho, Suárez fue indagado este lunes por el delito de “homicidio criminis causa agravado por el uso de arma de fuego” en perjuicio de Sabo y también por “robo calificado -dos hechos-, hurto de vehículo, portación ilegal de arma de fuego de uso civil, portación ilegal de arma de guerra”, todo ello agravado por la “participación de un menor de edad”.
Esos hechos son por el robo de un auto cometido antes del crimen de Sabo y el de una moto, concretado luego, todo junto a una menor de 15 años que, por su edad, es inimputable.
“Por favor, no me pidan la prisión perpetua. Me quiero morir”, fueron las palabras que utilizó el acusado en su indagatoria ante el fiscal Medone, dijo un vocero judicial.
Tras negarse a declarar, el juez de Garantías 5 de La Matanza, Gustavo Banco, ordenó que el acusado siga formalmente detenido por todos esos delitos.
En poder del acusado se secuestraron una pistola .765 semiautomática con la “numeración suprimida” y un revólver Italo calibre .22, con el que se cree disparó contra el comerciante.
Por su parte, la adolescente de 15 años aprehendida junto a Suárez quedó a disposición del fiscal Pablo Insúa, del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil del mismo Departamento Judicial.
A pedido del fiscal, el juez de garantías del Joven, Gustavo Indovino, dispuso que la chica quede alojada en el Instituto Centro de Admisión y Derivación de Jóvenes de San Martín como medida de seguridad ya que, por su edad, es inimputable y se le aplica un encierro preventivo por cuestiones de peligrosidad.
