Parece insignificante y absolutamente marginal, pero es una estafa al fin. Al parecer, algunos chicos están sacando las tarjetas de estacionamiento que ya fueron usadas de los tachos de basura y las están poniendo en los parabrisas de los autos. Como los tarjeteros oficiales están muy ocupados y los automovilistas rara vez revisan si fue marcada de manera correcta, cobran el importe correspondiente y se van. Por eso, piden por favor que antes de tirar las tarjetas las rompan para evitar que alguien vuelva a usarlas.