Un estudio desarrollado por investigadores australianos responden a uno de los interrogantes más frecuentes en torno a las vacunas: cuánto dura la protección real de cada una de las formulaciones desarrolladas contra el coronavirus.

 Los resultados sugieren que cuanto más proteja una vacuna inmediatamente después de ser administrada, más durará su protección. 

El modelo desarrollados por los científicos Miles Davenport, del Instituto Kirby, que depende de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sidney, se basa en el supuesto fundamental de que los niveles elevados de anticuerpos neutralizantes – que son subgrupo de anticuerpos que pueden inactivar el virus- se correlacionan con la protección inmunitaria. 

De esta forma, utilizaron los datos disponibles sobre las vacunas elaboradas por las empresas Pfizer-BioNTech, de Estados Unidos y Alemania respectivamente; Moderna, de EE.UU.; Sputnik-V, de Rusia; Bharat Biotech, de la India; Johnson & Johnson, de los Estados Unidos; AstraZeneca; de Inglaterra; y de la Coronavac de Sinovac Biotech, de China. 

Pudieron delinear el estado de los niveles de los anticuerpos neutralizantes generados por cada una de las vacunas a lo largo de 250 días.

Además, en la investigación se destaca el uso de plasma convaleciente como modo de contener la pandemia de coronavirus SARS-CoV-2, que logró en febrero de 2021 una autorización de uso de emergencia por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) en pacientes hospitalizados como parte de los esfuerzos continuos de la agencia para combatir el COVID-19. 

Los investigadores australianos compararon esas trayectorias con las de los pacientes recuperados de COVID-19 que tenían inmunidad natural. Además, modelaron cómo podrían comportarse los niveles de anticuerpos más bajos contra las nuevas variantes del coronavirus. También utilizaron los sueros de los convalecientes como referencia para normalizar los datos de la vacuna, que en su estado original procedían de un conjunto diverso de ensayos y, por tanto, eran difíciles de cotejar.

Otro resultado que aportó el trabajo es que existirían diferencias con respecto a los niveles de anticuerpos neutralizantes según la vacuna que se aplique.

Las vacunas de Pfizer y Moderna fueron las más eficaces, con una eficacia inicial del 95% que no descendió al 50% hasta el día 200 aproximadamente. La vacuna Sputnik V mantuvo una eficacia del 70% a los 150 días y del 50% a los 125 días.

En tanto, las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tuvieron una eficacia inicial del 67 y el 62% respectivamente, pero alcanzaron la marca de protección del 50% alrededor del día 50.

 En el extremo opuesto estuvo la vacuna Coronavac de Sinovac, que se está administrando en Chile, entre otros países. Esa vacuna tenía una eficacia inicial del 50 por ciento, pero encontraron protección a los dos ó a los seis meses de administración según el modelado.

Sin embargo, los resultados no significan que haya que descartar algunas de las vacunas autorizadas. Admiten que el estudio es predictivo, no prescriptivo, y que se basan en medias hipotéticas extraídas de los datos disponibles sobre sueros de convalecientes.