Pasado carcelario con condenas. Vínculos con delincuentes dentro y fuera de la penitenciaría y una vida nocturna que su círculo íntimo desconocía. Franco Luciano Ragonese Espósito está sospechado de cometer uno de los delitos más graves del Código Penal: homicidio criminis causa.

Este sujeto de 30 años con domicilio en una casa de calle Cacique Guaymallén, de Las Heras, fue imputado por el crimen de Salvador Vanella (75) después de un encuentro que mantuvieron en un departamento de calle Catamarca y San Juan de Ciudad la madrugada del domingo 14 de este mes.

Por las pruebas incorporadas, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello entiende que fue el autor de un hecho de inseguridad: atacó salvajemente al septuagenario y le robó la billetera y el auto

De ser hallado culpable de esta calificación, la única pena que le corresponde es la de prisión perpetua.

Ver también: Murió el hombre que fue atacado para robarle en Ciudad

Ragonese Espósito estaba en la mira de los detectives de Investigaciones por una serie de hechos delictivos ocurridos en el 2020 y este año.

Además de algunas estafas –su hermano Julián fue condenado el año pasado por lo mismo y el padre también está mencionado en estos y otros delitos-, los profesionales de Delitos Tecnológicos lo reconocieron cuando analizaron las cámaras de seguridad del edificio donde ingresaron Ragonese y la víctima hace poco más de una semana, antes de que se produjera el ataque.

Lo identificaron gracias a la remera que vestía ese día, la misma que habían detectado en otras imágenes de su archivo reciente.

Mientras avanza a paso firme la instrucción en la fiscalía de Pirrello, trascendió que el imputado viene pisando la cárcel desde el 2015 y que casi todas las causas que se le iniciaron fueron por sustracción de vehículos.

Justamente, Ragonese tenía el auto de Vanella en su domicilio cuando lo atraparon, algunas horas después del ataque.

El vehículo, un Renault Kwind, presentaba daños compatibles con un choque y también le faltaba una patente, detallaron fuentes de la instrucción.

También contaron que el prontuario del sospechoso fue analizado en profudidad por los sabuesos. El objetivo, detallaron, era intentar de determinar si venía cometiendo este tipo de hechos después de que dejó la prisión.

Así fue como supieron que tenía una condena de dos años por el robo agravado de un vehículo en la vía pública en grado de tentativa. Luego sumó un mes más de encierro por el hurto de un vehículo que también se hallaba en la calle.

En el 2018 volvió a ser condenado a un año y medio de encierro por robar un auto. Su último paso por la prisión fue por la causa de “moda” del 2020 en tiempos de coronavirus, violación del artículo 205 del Código Penal, que prevé hasta 2 años de encierro para aquellos que violen medidas adoptadas por las autoridades para impedir la introducción o propagación de una epidemia.

Prisión preventiva en la mira

Salvador Vanella murió producto de las lesiones que sufrió el viernes 19 en una clínica privada de Ciudad.

El diagnóstico evidenciaba preocupación desde los primeros momentos de su internación. Primero fue ayudado por un hermano y trasladado al Hospital Lagomaggiore.

Se decidió llevarlo a un centro privado de calle Mitre, donde los médicos confirmaron que presentaba “traumatismo facial grave y contusión hemorrágica cerebral”, por lo que quedó alojado con coma inducido con asistencia respiratoria mecánica en Terapia Intensiva.

La víctima estuvo varias horas consciente antes de que se agravara su cuadro. La reconstrucción señala que Vanella mantuvo un encuentro con Ragonese y luego se dirigieron a un departamento alquilado en calle Catamarca.

La hipótesis agrega que el agresor golpeó salvajemente a Vanella y le robó la billetera y las llaves del auto. Se fugó en el vehículo y se dirigió hasta su casa.

Esa misma jornada, durante la madrugada, y con evidentes signos de maltrato, la víctima salió del lugar como pudo en busca de su auto pero no lo encontró. Tomó un taxi al notar que había sufrido un robo y se dirigió a su hogar para luego llamar a un hermano, quien llegó a las 5. Entonces, le contó lo que le había sucedido.

A pesar del esfuerzo de los profesionales de la salud, la víctima del robo falleció el viernes a las 16.45.

Cuando los investigadores tomaron contacto con el caso, analizaron las cámaras del edificio alquilado y confirmaron que el sujeto que estaba con la víctima era Ragonese a pesar de que llevaba puesto un barbijo.

Fueron a su domicilio y allí encontraron el auto de la víctima. En el interior del vehículo detectaron rastros de sangre, igual que en una remera que secuestraron.

Los rastros hemáticos motivaron un cotejo de ADN, lo mismo que otras pruebas genéticas levantadas en la escena. Al momento de la detención, los policías detectaron que Ragonese presentaba lesiones en los nudillos de las manos, evidenciando que había golpeado a la víctima.

Con estos estos elementos, el fiscal Pirrello solicitará la prisión preventiva en su contra en los próximos días.

Familia vinculada a las estafas

La historia de Julián Ragonese, el estafador sin suerte, tituló este diario el 29 de julio del año pasado para contar la historia de un estafador que fue condenado dos veces en 47 días por comprar elementos con cheques robados.

Ver también: La historia de Julián Ragonese, el estafador sin suerte

Julián es hermano de Franco Ragonese, el acusado de matar al hombre de 75 años en Ciudad. Ambos vienen siendo investigados por fraudes hace varios años.

Y hasta su padre, Luis Alberto Ragonese, también es mencionado en los expedientes por estafas. Es más, tiene una causa federal por falsificación de moneda extranjera.