Y, de pronto, el centro mendocino explotó. Hacía tiempo que no se veía tanta cantidad de gente por la ciudad. Está claro, tuvo que ver con el cobro del medio aguinaldo y con la cercanía de las Fiestas de fin de año. Pero, de un momento para el otro, pareció un hormiguero, con las veredas plagadas de personas y las calles con tráfico saturado. Por eso, es importante no perder de vista las medidas de prevención. El riesgo de contagio no desapareció. ¡A cuidarse!