El doctor Daniel Zuin es neurólogo, director de la Fundación Cerebro y Mente, profesor titular de la cátedra de Neurología en la Universidad de Mendoza y representante nacional de la Sociedad Neurológica Argentina ante la Federación Mundial de Neurología, a la vez que co-editor y revisor de la Revista Neurología Argentina.
Este médico ha sido destacado como uno de los neurólogos (especialidad que trata los trastornos del sistema nervioso) referentes en la provincia de Mendoza, elegido por pacientes, colegas y alumnos. Además de neurólogo clínico, es profesor y master en neuro inmulogía.
El 2020 lo tiene muy ocupado en tiempos de Coronavirus, aunque en otras épocas de reuniones entre amigos, le surgía muy a menudo el tema del fútbol y sus recuerdos.
Zuin jugó en las divisiones inferiores de Atlético Argentino y llegó a ocupar el arco con edad de juvenil.
En esos días de escuela secundaria fue abanderado de la promoción 1975 del colegio Padre Vásquez, de Maipú. Se prendía en los intercolegiales y a todos les llamaba la atención la agilidad y “las voladas del arquero rubio”.
Después intervino en los torneos “universitarios” en donde la Facultad de Medicina tenía el puesto de arquero asegurado.
Y en sus memorias imborrables quedarán haber enfrentado nada menos que a las dos selecciones que fueron finalistas del Mundial de 1978. Porque previo a ese torneo jugó un amistoso integrando Atlético Argentino frente a la Holanda, que sería subcampeona, y dos años después (en 1980) pudo jugar (como refuerzo de Gutiérrez SC) frente a los campeones mundiales dirigidos por César Menotti y con la figura de Diego Maradona, integrado a la selección mayor.

La Selección de Holanda fijó su sede de residencia para la fase clasificatoria en Mendoza, en el hotel Gran Hotel Potrerillos. El sábado 27 de mayo llegó la delegación a Mendoza y comenzó la última etapa de la preparación para debutar en el estadio Provincial mendocino, en el primer encuentro oficial, el sábado 3 de junio por la zona 4 ante Irán.
El día 29 la delegación holandesa participó de una recepción en la Bodega Chandon, en Agrelo, en donde había 250 invitados. Estaban desde el francés, presidente de la bodega en Francia, el embajador de los Países Bajos, las autoridades provinciales hasta 38 periodistas acreditados. Los futbolistas holandeses se sorprendieron con los corizos, las morcillas, los 100 pollos, los 100 kilos de carne y los 20 chivitos que se hicieron a las llamas.
El periodismo mendocino estaba ansioso por tener su primer contacto directo con los holandeses en el césped y se produjo el miércoles 31 de mayo, en la cancha auxiliar del estadio (todavía no se llamaba Malvinas Argentinas), en el Parque General San Martín.

Lva prensa tuvo la gran satisfacción de ver a los jugadores Naranjas en acción, frente al Atlético Argentino, que en ese momento era puntero del torneo de la Liga Mendocina, reforzado por jugadores de otros clubes locales.
No fue un partido reglamentario porque los 90’ se dividieron en tres tiempos de 30’ a solicitud del DT de Holanda, Ernst Happel.
Existió una abismal diferencia entre los dos equipos en donde Holanda ganó 9 a 1 y pudo convertir algunos más de habérselo propuesto. El equipo local anotó un gol que culminó Andrés Molina en una gran maniobra individual frente al arquero Schrijvers.

Para Atlético Argentino jugaron: Daniel Zuin (después ingresó Domingo Giacomelli); Alberto González (después lo remplazó Hugo Mémoli), René Marlia, Jorge Pacheco (Angel Badía) y Roberto García (Juan Carlos Millán); Alberto Julián Martínez, Raúl Zolorza y Jorge Hugo Sosa; Carlos Ereros (Daniel Arenas), Andrés Molina y Miguel Gravano (Ricardo Godoy), con la dirección técnica de Orlando Garro.
Para el equipo de los Países Bajos jugaron: Dirk Doesburg (Jan Jongbloed); Wim Suurbier, Adri Van Kraay, Ernie Brandts y Pieter Wildschut; Dirk Schoenaker, Johan Boskamp y Jan Poorvliet; John Rep, Dick Nanninga y Harry Lubse.
Después fue alternando a sus jugadores para terminar con la base titular: Piet Schrijvers; Suurbier, Wim Rijsbergen, Ruud Krol y Wim Jansen; Willy Van de Kerkhof, Joham Neeskens y Arie Haan; René Van de Kerkhof, Rep y Robert Rensenbrink.
Los goles fueron así: Primer tiempo 14’ Lubse (H), 16’ Rep (H), 17’ Nanninga (H), 20’ Poorvliet (H). Segundo tiempo 5’ René Van de Kerkhof (H), 6’ Rep (H), 21’ Willy Van de Kerkhof. (H). Tercer tiempo: 2’ Andrés Molina (AA), 4’ Rensenbrik y 12’ Nanninga (H).
Dirigió Humberto Marcianessi y fueron sus asistentes Jorge Salinas y José Orlando Rodríguez.
El partido amistoso despertó los mejores comentarios de los especialistas en Mendoza y de los periodistas acreditados que ya estaban en nuestra provincia. Decían las crónicas: “El seleccionado holandés propuso un estilo sin posiciones fijas, con una constante movilidad, frente a un equipo mendocino de movimientos más lentos”.

“Los visitantes proponían el juego rápido con desplazamientos intensos en todos los sectores con una gran actitud física. Además cuando el balón salía en poder de los mendocinos, se producía una presión para recuperar la pelota”.
“Pasa a jugar como equipo en toda la cancha. Es un bloque perfecto, moviéndose en todos los sectores. Un bloque dinámico por los cambios posicionales. Lo importante es que el conjunto gana en dinámica sin perder la precisión individual…”
La ausencia de Johan Cruyff
También el equipo holandés aprovechó la tarde para conocer las instalaciones del Estadio Provincial y también el DT contestó algunas preguntas en una conferencia de prensa. Al ser consultado sobre la diferencia del equipo subcampeón del mundo y que había clasificado en las eliminatorias con Johan Cruyff en la cancha, dijo: “Ya no está con nosotros pero este equipo tiene un poder en el funcionamiento colectivo. No es fácil sustituirlo pero tenemos la capacidad de jugar en equipo y ocupar su potencial”.

En esos tiempos Cruyff estaba jugando en Barcelona y nunca se aclaró las razones de la ausencia del astro que triunfó en Ajax. Durante años, ante el silencio del mismo Johan, las especulaciones y teorías afloraron. Algunos sostenían que decidió no ir como protesta a la Dictadura Militar que vivía Argentina en esos momentos, lo que se argumentaba en sus ideales políticos. Otros apuntaron a una disputa entre Puma, marca con la que tenía un contrato exclusivo, y Adidas, que vestía a la selección holandesa.
Hubo que esperar hasta el 2008, tres décadas después, para conocer el por qué Cruyff no fue a esa competición. El misterio lo desveló en una entrevista en Catalunya Radio, cuando respondió al DT Carles Rexach, quien recientemente había publicado un libro, en el que aseguraba que había sido la mujer de Cruyff la que le impidió ir al Mundial.
Pero Cruyff confesó que la razón fue que tanto él como su familia habían sufrido un intento de secuestro en la ciudad de Barcelona, en los meses previos al Mundial. “Charly -por Rexach- debe saber que tuve bastantes problemas al final de mi época como jugador aquí y no sé si sabe que en ese momento vino alguien con un rifle a mi cabeza, estaba atado, mi mujer atada, los niños en el piso de Barcelona… Hay momentos en que hay otros valores en la vida”, explicó.
Tras el intento de secuestro la policía vigiló durante cuatro meses la casa de la familia, a sus hijos y a él. Traumatizado, Cruyff renunció al Mundial y estuvo “a punto” de retirarse. Además de suponer su renuncia al Mundial, este episodio provocó su salida del FC Barcelona con destino Estados Unidos.

Lo cierto es que Cruyff no vino a jugar el Mundial de Argentina 1978 y lo mismo Holanda llegó a su segunda final consecutiva.
En Mendoza los holandeses jugaron tres partidos (le ganaron a Irán, empataron con Perú y perdieron frente a Escocia) y ese amistoso frente a Argentino permanece como un recuerdo inalterable para los que participaron y para los que pudieron verlo.
El Gringo Hugo Cirilo Mémoli decía: “Realmente Holanda es el fútbol total, Nos superaron en todos los aspectos, no los podíamos marcar. Bajan, suben, se desmarcan, aparecen en el área como fantasmas. Y atacan todos. Es el fútbol ofensivo que a todos nos gusta. Sinceramente un equipazo”.
En el arco lo sufrió Daniel Zuin que tuvo muy ocupado en cada ataque holandés que se producía casi en forma constante. El rubio siguió su carrera como futbolista unos pocos años más, pero intensificó sus estudios universitarios y luego de postgrado, hasta convertirse en un profesional de renombre internacional como neurólogo.
Ahora, con el pelo blanco, al doctor Zuin, nadie le puede quitar esa experiencia que tuvo junto al Chufi Sosa, al Negro Zolorza, Repollo García, Diablo Millán, Miguelito Gravano o Carlos Ereros, de jugar frente a esos muchachos de Holanda que funcionaron durante una década como la Naranja Mecánica y obtuvieron dos subtítulos mundiales.
Claro, se lamentaron siempre de definir frente a los locales Alemania (1974) y Argentina (1978).
