El fútbol en la Argentina es una religión, que poco entiende de lógica pero sí de pasión. Así es como Facundo Pavez, no vidente, hincha de Luján Sport Club, deja la vida por su club y, en plena crisis, colabora con los arreglos.
El Granate sufrió, además de la crisis financiera por la cuarentena para frenar el coronavirus, robos y hechos vandálicos, por lo que un grupo de simpatizantes se unieron para arreglar las instalaciones.
Facundo, de 26 años, vive “a pocas cuadras” del Jardín del Bajo y es uno de los simpatizantes que se acercó a pintar una de las paredes perimetrales del club. El hincha relató cómo es amar con el corazón a la institución lujanina.
“Durante la cuarentena hemos estado yendo a trabajar al club, siempre con barbijo y acatando las medidas sanitarias dispuestas por el Gobierno. Hemos pintado todo a pulmón. Somos hinchas que nos arrimamos a colaborar. No necesitamos que nadie nos pague, lo hacemos de corazón”, comenzó contando.

“El club está mal y la única forma de que crezca es juntando voluntades. Por eso, los hinchas nos empezamos a arrimar para poder mejorar. Cada uno hace su aporte. Encima que nos cuesta todo un montón, pasa esto que nos roban y se nos hace cuesta arriba”, agregó en el mismo sentido.
Pavez dijo que es “ciego de nacimiento” y que su vínculo con el club es un ritual familiar. “Soy ciego de nacimiento, veo un 10 por ciento, sólo bultos y claridad. Pinto a ciegas, mi hermano me va guiando y lo hago con los brazos abiertos, usándolos de referencia. Si bien, hay cosas que todavía me faltan, los chicos van corrigiendo. No es la primera vez que pinto, porque cada tanto voy a hacerlo al club. Es muy lindo pintar tu club”, comentó.

Y, luego, agregó: “Soy hincha de toda la vida. Mi padre jugó en Luján en la década del 80′ y lo hizo durante 10 años. Desde chiquito que disfrutamos de esta pasión junto a mis hermanos, mis abuelos y toda la familia”. Su papá es Daniel Pavez, un reconocido goleador que vistió la camiseta granate.
Daniel es además, el ídolo de Facundo: “Mi ídolo es mi viejo. No porque sea familiar mío, pero porque todo el mundo me lo ha dicho. Todos me han contado cómo jugaba, cómo le pegaba, cómo definía. Todo el mundo me habla bien de él como jugador y como persona, por eso me quedo con él. En segundo lugar, Lucas Martínez, quien me hizo salir a la cancha con el plantel por primera vez”.
Con la institución del Bajo tiene muchos vínculos, pero hay uno que es especial: “Hay una bandera de Luján con la que me siento identificado: ‘Luján es una ciega razón de vivir’. Esto viene de familia, es una pasión que llevamos de siempre. Esto es gracias a mis viejos y a mi hermano. Mi hermano es muy importante, es el que me empuja y me trata como uno más, a pesar de mi discapacidad”.

“Los hinchas de Luján sabemos que estamos meados por un elefante. Las cosas no nos salen y todo nos cuesta mucho, pero siempre vamos con fe e ilusión de que algún día todo va a cambiar. Como hincha, hay que estar en las buenas y en las malas mucho más”, añadió.
Además, expresó que tiene relación con la actual dirigencia presidida por Andrea Landi: “En el club nos conocemos todos. Tenemos contacto con Andrea (Landi), con los jugadores. Hemos viajado juntos y hemos compartido grandes momentos. Incluso, he viajado en el colectivo con los jugadores. Siempre estamos a disposición del club. Aportamos si necesitan algo”.
El joven compartió cuál fue el mejor momento que vivió con el Grana. “El mejor momento que viví con Luján fue la Liga del año 2013. Íbamos a la cancha y ganábamos siempre. Ese equipo de Juan Pablo Videla quedará siempre en la memoria. Todavía me acuerdo cuando salimos campeones en la cancha de Gimnasia. Ese torneo lo compartí con mi abuelo materno. Fue muy emocionante haber salido campeón por primera vez en la historia”, recordó.
Por último, contó una divertida anécdota: “Una vez fui de visitante a San Juan. Me metí en la cabina de una transmisión sanjuanina pero que salía al aire para una radio mendocina. Cuando Luján hizo el gol, lo grité y el relator me advirtió que no lo hiciera porque nos iban a tirar piedras. Tuve que quedarme callado nomás”.


