El ex futbolista Tomás Felipe Carlovich falleció este viernes a los 74 años en Rosario mientras era operado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez a raíz de las lesiones sufridas hace dos días cuando lo asaltaron para robarle su bicicleta. Desplegó su fútbol en Mendoza promediando los años 70′, donde vistió las camisetas de Independiente Rivadavia, Deportivo Maipú y Andes Talleres.
En la Lepra dejó un grato recuerdo, allí conformó un equipo inolvidable junto a: Eduardo Daniel Montilla, Ernesto Gregorio Garín (arqueros), Hugo Cirilo Mémoli, Antonio Segundo Vergara (capitán), Pedro Miguel Sartirana, Juan Carlos Millán, Roberto Lucas Claverino, Tomás Felipe Carlovich, Eduardo Francisco Bazán, Oscar Angel Palavecino, Carlos Alberto Molina, Eduardo José Salvador Alvaro, Eduardo Felipe Velázquez, Vicente Tadeo Lugo, Roberto Pascual Chavero, Eusebio Ibáñez, Julio Roberto Zárate, José Basilio Spitalieri, Juan Carlos Gutiérrez, David Quevedo y Eduardo Guerrero. Este gran plantel era dirigido por Antonio Mario Tabaquito Imbelloni.
Aquel gran equipo fue campeón con 32 puntos, con 11 victorias, 10 empates y apenas una derrota, 41 goles a favor y 18 en contra.
“Venía siguiendo todo esto y hoy me invadió un gran dolor tras haberme enterado de su muerte. Son increíbles las cosas que ocurren en este país. Genera mucha impotencia”, contó Antonio Vergara.
“El Loco tenía mucha relación con toda mi familia porque nos movíamos juntos, vivíamos muy cerca. Es muy dolorosa la manera en la que se fue de este mundo. Realmente es indignante. Estamos viviendo en un país muy inseguro, es muy triste todo esto”, agregó Ernesto Garín.
Pero, desde lo futbolístico, el Cura, expresó: “El Trinche fue el mejor futbolista que jugó en Mendoza. También fue el mejor de Argentina, era mejor que Maradona, y no lo digo yo, lo dijeron Menotti y Pekerman. El problema de él es que no le gustaba entrenar, le gustaba llegar y jugar. No era profesional, pero era el mejor de todos. Era un jugador completo. En Mendoza nos dimos el gusto de ver a Carlovich y Víctor Legrotaglie. Una época increíble”.
“Era tan increíble que, entre semana, se iba a Rosario y volvía a jugar. No había forma de que entrenase. Una semana volvió un viernes, el técnico dio la formación y figuraba como titular. Nos pusimos firmes con el equipo para que jugara Bazán y, a partir de ahí, empezó a entrenar un poco más”, añadió.
“El Trinche vivía cerca de mi casa y solíamos irnos juntos a los entrenamientos. Un día me dijo que no tenía ganas de ir, yo me fui solo y cuando volví, lo vi jugando en el barrio con unos chicos. Él se sumaba siempre a los partidos en la calle”, contó Garín.
El Gato también quedó con los ojos llenos de magia tras haber visto al Trinche: “Todavía me acuerdo del primer partido que jugó Carlovich en la Lepra. Fue en 1975, en la cancha de Andes Talleres contra Gutiérrez. Íbamos perdiendo 1 a 0 y lo dimos vuelta, ganamos 4 a 1. El Loco, que jugaba en el medio, me la pedía en el área grande, se la llevaba en el hombro hasta la mitad de la cancha. Era increíble lo que hacía dentro de la cancha”
“Era guapo, grandote, le pegaba con las dos piernas. No había con qué darle. Fue realmente un distinto. Era un jugador para ir a verlo. Fue un orgullo haber jugado con él”, concluyó el ex arquero.
