Jueves 30 de abril, al mediodía. Un helicóptero policial sobrevuela el centro y barrios de la periferia de la Ciudad de Tunuyán y el miedo, que estaba latente, explota. Pocas horas antes las autoridades sanitarias habían confirmado dos casos positivos de coronavirus y el intendente ordenaba dejar de lado inmediatamente la flexibilización de la cuarentena. Entonces, solamente el sonido de la aeronave alcanzó para disparar todo tipo de conjeturas en un pueblo asustado y paranoico.
Así se vivió el “día después” en el departamento del Valle de Uco. Entre rumores, temores y preocupaciones. Y con más preguntas que explicaciones concretas que sirvan para llevar algo de tranquilidad. La duda que atraviesa a los tunuyaninos es una: ¿cómo se contagiaron los dos hombres que están internados en el hospital Scaravelli? La respuesta, por ahora, nadie la tiene.

“Hay que armar el rompecabezas, sino esto se puede llegar a desbordar”, advirtió el intendente Martín Aveiro en una entrevista con Canal 9 Televida. Sus gestos y su tono de voz demostraban intranquilidad. “Debemos cerrar esto cuando antes y descubrir el origen”, pidió, exigió, suplicó.
La Avenida San Martín se colmó de controles. En menos de dos kilómetros se ubicaron tres retenes policiales. Mientras efectivos, cadetes y preventores municipales recorrían las calles céntricas verificando si las pocas personas que circulaban estaban habilitadas para salir de sus domicilios, según la terminación del DNI.
“El miedo pegó fuerte”, opinó un comerciante en medio de veredas prácticamente vacías. “No se ve mucha gente en los supermercados y bancos”, agregó otra joven. Pero alejándose un par de cuadras, la situación era muy diferente. “Fue como un día normal”, comentó una vecina del barrio San Antonio que cerca del mediodía cruzó la transitada calle Guisasola para llegar a su casa. En esa zona de almacenes, fiambrerías y kioscos la cuarentena estuvo ausente.

En medio de la crisis, las diferencias políticas emergieron en el peor momento. “Hay mucho temor, nos preocupa no tener la información precisa ¿El virus está circulando? Eso hay que preguntarle a la gente del Ministerio de Salud”, lanzó un funcionario municipal, apuntando a la supuesta falta de testeos y de datos oficiales. Desde la otra vereda critican la presunta sobreexposición de Aveiro.
“Comenzaron a surgir algunos contactos que nos permiten ir profundizando estas líneas investigativas”, indicó un funcionario provincial que se esperanza con no tener que llegar al extremo de declarar la transmisión comunitaria del virus en Tunuyán, donde además explotó otra llamativa grieta que juega su partido en las redes sociales.
Así, se registraron lamentables escraches y memes contra los contagiados y los audios de Whatsapp con relatos incomprobables saltaron de teléfono en teléfono. También se potenció una clara división entre aquellos que celebraron el endurecimiento de la cuarentena y los que lamentaron la decisión de volver atrás con la flexibilización y prohibir las salidas recreativas.
Mientras, las autoridades sospechan de las declaraciones de uno de los contagiados. “Tal vez no miente, pero no dice toda la verdad”, dijo en estricto off un profesional del Scaravelli, donde hay ocho personas internadas: los dos infectados y seis casos sospechosos. Más temprano, el propio Aveiro había marcado el mismo camino: “Es clave que en cada declaración digan la verdad, sino no hay manera de llegar y cuidar al resto de la población”.
“También hay mucha paranoia. Mirá lo que pasó en el caso del camionero de Tupungato que estuvo internado acá. Se dijeron muchas cosas y al final por suerte ni siquiera el hijo estaba contagiado”, relató confiado otro vecino. Y la realidad pareció darle la razón, porque ese vuelo del helicóptero que asustó a muchos no tuvo nada que ver con el coronavirus: “Fue un operativo de rutina”, confirmaron desde la Policía.
