Una consultora analizó cómo están posicionadas las provincias para enfrentar una flexibilización gradual de la cuarentena y cuál será su capacidad de respuesta a la crisis. En este sentido. Entre Ríos, Jujuy, Catamarca, Formosa y La Pampa son las mejor ubicadas. 

El análisis de Abeceb incluye cuatro factores: el avance del virus, la estructura sectorial, el riesgo de ingresos de la población y su situación fiscal. Según estos indicadores, las que mejor posicionadas están son las que tendrán mayor capacidad de respuesta por estar menos afectadas y por su estructura productiva, económica y política. Esto permitiría que la flexibilización del aislamiento sea “más veloz”.

Con respecto a las que están en peores condiciones para flexibilizar la cuarentena, la consultora destaca a Tierra del Fuego, Buenos Aires, Córdoba, Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires. Esto se debe al mayor avance del virus en estos territorios, la alta densidad poblacional y la combinación de estructura de empleo y situación fiscal.

Según la consultora, la salida de la cuarentena puede ser más rápida en aquellos lugares donde la circulación del virus es baja (según el número de casos) y donde se encuentre una relativamente alta proporción de la población viviendo en pequeñas localidades. A partir de esto, los distritos peor posicionados son Capital Federal, Chubut (91% de la población vive en ciudades de más de 30.000 habitantes) y Tierra del Fuego (86% de la población en dos ciudades, Río Grande y Ushuaia).

Con respecto a Mendoza, el estudio la ubica en un punto medio, pero más cerca de las peores posicionadas, que de aquellas que podrán realizar una flexibilización “más veloz”. En ese sentido, destaca que el 60% de la población se encuentra en ciudades de más de 30 mil habitantes.

El impacto económico

A su vez, el impacto económico de la cuarentena ha sido más acotado en aquellas zonas de desarrollo con un mayor número de “actividades esenciales”, por lo que Abeceb destaca que “para los sectores restringidos, la recuperación podrá ser más rápida si están dadas las condiciones para reanudar la actividad sin mayores riesgos y existe una demanda que justifique la reapertura”.

Además, resalta a las actividades que pueden restablecerse gradualmente en sectores de poca intensidad de empleo, que no impliquen una gran afluencia de gente, con un grado de empleo formal relativamente alto y que se desarrolle en regiones aisladas. Este mismo criterio puede aplicarse además a los rubros que no demanden ningún tipo de inversión inmediata, debido a que la recuperación de la demanda será más lenta, por lo que pueden “organizar su logística y ventas sin depender del comercio físico y no sufran por caídas de precios o baja de demanda del turismo y transporte”.

Los datos del estudio fueron recopilados hasta el 15 de abril. Hasta ese momento, las provincias más afectadas por el aislamiento fueron las industriales y las petroleras, que sufrirán los efectos “más agudos y persistentes”.

En tanto, considerando los ingresos de la población, el estudio destaca que los grandes centros urbanos (excepto CABA) fueron los más afectados. Esto se debe al alto grado de informalidad y la baja proporción de empleo público. 

Mendoza se encuentra, en este aspecto, en el sexto lugar de las provincias más afectadas en caídas de ingresos.

En tanto, las provincias patagónicas poseen una alta proporción de empleo registrado, a raíz de la actividad petrolera. Sin embargo, este sector se vio muy afectado por el derrumbe del petróleo, lo que incidió en suspensiones y recortes parciales. 

A su vez, Santa Cruz, es la región con más alta proporción de empleo público en el país y la población menos afectada en cuanto a los ingresos.

En ese sentido, el estudio señala que “en el corto plazo, las provincias que fiscalmente (más) dependen de recursos de la Nación, tienen menos incentivos a liberar actividades a nivel local, dado que eso no implicará grandes cambios en su recaudación”. Esta no es la situación de aquellas que se financian con una mayor proporción de recursos propios y que están más a favor de una flexibilización de actividades que les facilite empezar a recomponer sus ingresos.

“Lo más probable es que las provincias alineadas al oficialismo coincidan con la estrategia del Ejecutivo Nacional por lo que demorarían en tomar medidas que apunten a liberar actividades económicas”, analiza el estudio.