Más allá de la crítica puntual sobre el diagnóstico erróneo acerca de la llegada del coronavirus a Argentina, la reacción estatal, tanto en la Casa Rosada como en la Provincia, ha sido acertada. Se tomaron medidas extremas y se generaron herramientas que implicarán un profundo déficit en las arcas estatales, pero que sirven como bálsamo para los sectores más vulnerables ante la crisis sanitaria.
Ahora bien, ¿alcanza? No. Y la respuesta tiene que ver con la falta de respuesta ciudadana. Es cierto que hay crisis y que millones de familias apenas superviven. Incluso así, el nivel de compromiso con el aislamiento obligatorio parece débil. Y, ante esa falta de conciencia cívica, debe aparecer el poder estatal en todo su esplendor para hacer cumplir la ley.
Control y autoridad ante una situación única. Si los funcionarios no asumen el costo de esa responsabilidad, la cuarentena seguirá relajándose hasta desaparecer, con consecuencias que pueden ser nefastas.