El presidente Alberto Fernández no dejó pasar el caso de un joven surfer que volvió este fin de semana de Brasil y que no respetó el aislamiento decretado desde el jueves pasado.

“Vemos a un idiota que se escapó de su casa y apareció en Ostende. Esas personas van a tener que explicar mucho“, dijo el mandatario.

Así como lo había hecho en el caso del preparador físico que golpeó a un guardia de seguridad en Olivos porque le criticó que violara la cuarentena, el Presidente opinó del surfer que fue demorado en la Panamericana, acompañado por Prefectura a su casa de Flores y apareció en Ostende, donde quedó detenido.

“Al policía, gracias. Están tomando esto con un compromiso infinitamente mayor. Por favor no cedan. Se van a encontrar con idiotas. Vemos a un idiota que se escapó de su casa y apareció en Ostende. Esas personas van a tener que explicar mucho”, dijo el mandatario. Y siguió: “Las fuerzas se van a encontrar con algunos que se crean poderosos. Pero sigan haciendo lo que están haciendo. Y a los idiotas le digo que la Argentina de los vivos se terminó. Acá estamos hablando de la salud de la gente, no lo voy a permitir”.

El surfer del escándalo se llama Federico Llamas, tiene 27 años, y fue demorado por la Prefectura el martes durante un control de cuarentena por coronavirus en la Panamericana, cuando viajaba a bordo de su camioneta repleta de tablas de surf tras regresar al país a través de la frontera de Paso de los Libres.

Cuando lo demoraron volvía de Brasil, en donde había estado desde el 8 de marzo. Según sus propios dichos, entró al país el 23 de marzo, un día antes de que lo parara Prefectura y lo escoltara hasta su casa de Flores, de las que se fue inmediatamente después de que los agentes se retiraron del lugar.