Mientras la pandemia del nuevo coronavirus avanza sin freno por todo el mundo, convirtiéndose en la prioridad absoluta de cada uno de los gobiernos del planeta; mientras la provincia, a tono, ha decidido blindarse y aislarse de todos y con todos, como lo están haciendo todos los países, todas las provincias, todos los pueblos; cuando pareciera que no hay otro asunto diferente que pueda llamar más la atención, provocando la preocupación, el miedo a lo desconocido, la incertidumbre, el pánico y la sugestión; mientras todo eso gira y gira sin parar, Maximiliano, un hombre de 32 años, está a punto de convertirse en el octavo mendocino al que se le confirmará que padece dengue.
Maximiliano, o Maxi, como lo conocen sus más cercanos y amigos, aguarda la noticia en un pasillo del Hospital Lencinas. Ha estado con fiebre, tos, algunos vómitos y mareos, se siente débil en general, le duelen las piernas, los brazos, todos los músculos, tose de tanto en tanto, le arde la garganta y unas ronchas molestas, de mal aspecto, le cubren casi todo el cuerpo. Para combatir su maltrecho estado general, cada seis horas toma un Tafirol, toda y única prescripción que le ordenó y recetó un médico del sistema público algunos días atrás.
El muchacho llegó el jueves a Mendoza. Como trabaja de camionero, ha estado varias semanas fuera de su casa, la que se ubica en el bello Los Corralitos, de Guaymallén. Lo esperaban su mujer y sus dos pequeñas hijas. En el camión que conduce ha viajado por casi todo el norte argentino, ha bajado por la Mesopotania, pasado por Buenos Aires hasta recalar en Mendoza. El fin de semana comenzó a agravarse el cuadro que lo ha venido acompañando. El domingo, Maxi llama a su patrón, el dueño del camión, a quien le cuenta que se siente mal y a quien le pide si le puede hacer la gauchada de llevarlo hasta la Guardia del Hospital Central.
Son cerca de las 7 de la tarde del domingo. Espera algunas horas. Cuando a Maxi lo atienden finalmente, lo revisan, le sacan sangre y lo derivan a un infectólogo. En el Central todo es convulsión. Lo han hecho esperar y esperar porque los sospechosos del coronavirus tienen prioridad. Todo parece estar girando alrededor del misterioso COVID-19, que ha sorprendido al mundo. Recién a eso de las 7 de la mañana, un especialista vuelve a revisar a Maxi: “Tenés que ir al Lencinas. Andá, que allá te están esperando”, le dice. En el Lencinas le hacen hacer una fila y otra vez a esperar. “Tenemos 6 casos de coronavirus que están primero en la lista”, le dice un enfermero. En verdad son casos sospechosos del nuevo coronavirus. Por suerte, hasta ahora, Mendoza no ha registrado ningún caso positivo de la nueva enfermedad que ha puesto en guerra, literalmente, en guerra contra un enemigo invisible, a todo el mundo.
Por el momento, no hay coronavirus y se festeja. Pero hace varios meses que sí contabilizan, al menos, siete casos de dengue. Con el de Maxi pueden llegar a ocho. Aún no lo sabemos. Sin tratamiento, al muchacho, acompañado por su patrón, lo envían a la casa. Son cerca de las 10 del lunes. “Tenga cuidado, espere en su casa, tome Tafirol y cuide a sus hijas y a su esposa”. En verdad, son sus hijas y su esposa las que tienen que tomar distancia de Maxi. Así pasa el lunes, confinado. Lo ha ido a ver un médico amigo de la familia, como una suerte de contención. Ni del Lencinas ni tampoco del Central ni mucho menos de la salita sanitaria de Los Corralitos lo han llamado. Ayer, a media mañana, llega al domicilio de Maxi una chata blanca. Es una Ranger 2010 que transporta en su caja un tanque amarillo, una bomba y una manguera de varios metros. Desinfectan y fumigan toda la casa. “Acá estoy”, comenta Maxi, luego de que el fumigador deja su casa. “Sigo sin saber nada de mi caso, no sé cómo sigue todo esto y, además, si no salgo a trabajar, no tengo cómo mantener a mi familia”, agrega.
¿Está en el radar del sistema de salud el posible caso de dengue de Maximiliano? La pregunta la responde un importante y prestigioso integrante de una de las áreas clave de Salud del gobierno de Rodolfo Suarez: “Mire, esto lo maneja el sistema de salud y no podemos intervenir en los casos particulares. Este es un sistema organizado y manejamos información. Pero no podemos estar encima de un caso particular, y más en este momento, en donde estamos superados por las consultas y las opiniones que nos piden por el tema coronavirus”, dice la fuente. Cuando se le pide un poco más de precisión ante un posible nuevo caso de dengue en la provincia, agrega: “Nosotros recién, si los resultados de este caso son positivos, vamos a darlo a conocer y las consideraciones al respecto. Pero no podemos estar en los detalles de cada paciente, porque no es nuestra función (por el área en la que se desempeña, claro está) y aparte no tenemos capacidad para estar en cada caso. Imagínese, en cada minuto se nos está consultando por coronavirus, tenemos un límite racional de capacidad de respuesta”, finaliza, amable, ante la requisitoria y curiosidad periodística.
Un dato para el final: los casos de dengue ya superan el millar en todo el país. Sólo en Misiones, habría 5 mil casos sospechosos. Cerca de 300 casos, de los confirmados, no tenían antecedentes de viajes al exterior. En resumen, Buenos Aires tiene 216 casos; CABA 165; Misiones 96; Corrientes 101; Formosa 93; Chaco 100; Salta 77; La Rioja 43, las provincias más afectadas y con más problemas.
