Un histórico hallazgo en la Laguna del Diamante confirmó la presencia inca en la zona más austral del territorio argentino, conocida hasta el momento. Grabados rupestres, estructuras arquitectónicas y una cantera con piedra obsidiana con la que fabricaban sus utensilios forman parte del tesoro arqueológico encontrado al sur de Mendoza.
El investigador del Centro Científico Tecnológico (Conicet), Víctor Durán, explicó que la ciencia sólo tenía vestigios del control efectivo del imperio incaico hasta la zona del río Mendoza. Sin embargo, una expedición llevada adelante en enero por su grupo de investigación convalidó la hipótesis de la expansión del pueblo precolombino en el país.
“Es importante que el sitio arqueológico esté en un área protegida”, sostuvo el arqueólogo sobre las medidas de conservación que se dispusieron en el lugar en coordinación con la Dirección Recursos Naturales Renovables de Mendoza. La próxima semana ejecutará otra excursión con fines científicos y más adelante se continuará el relevamiento en la cumbre del Maipo.
“Ojalá encontremos restos humanos y que podamos reconstruir el modo de vida de esta población en la provincia”, auguró.
La civilización incaica surgió en las tierras altas del Perú y su imperio se desarrolló como el sistema político más grande y quizás más complejo de América del Sur antes de la llegada española (1430 d.C.-1532 d.C.). Abarcó cerca de dos millones de kilómetros cuadrados entre el océano Pacífico y la selva amazónica, desde las cercanías de Pasto (Colombia) al norte hasta el río Maule (Chile) al sur.

Próximas excavaciones en las ruinas
“Hace dos décadas veníamos trabajando en la Laguna del Diamante. En el último tiempo nos centramos en la presencia incaica y a finales de enero empezamos la campaña. Fuimos con un grupo a continuar los estudios y allí surgió la novedad”, indicó Durán, quien detalló que fue la becaria Lucía Yebra quien notó la presencia de las rocas con grabados.
Especificó que “encontramos en las nacientes del río unos grandes bloques de roca con superficie muy patinada que tienen motivos de arte rupestre donde predominan líneas en formas de serpientes que son muy características del periodo incaico. Se entiende que son representaciones de Amaru (anaconda) un ser mitológico de esta civilización”.
Siguiendo la exploración dieron con un sitio inca con paredes rectilíneas compatibles con la arquitectura de este pueblo. “La semana que viene realizaremos excavaciones para confirmar si efectivamente corresponden a este periodo”, dijo.
Estos hallazgos coinciden con lo planteado por el historiador español Jerónimo de Vivar en 1551, que participó en la conquista de Chile, en cuyas crónicas afirmó que ese Estado alcanzó y controló este sector de la cordillera.
Si bien en otros espacios de la Laguna aparecieron cerámicas a lo largo de los años, los supuestos que se manejaban eran que otras sociedades indígenas la habían llevado por intercambio.

La piedra obsidiana, la clave del control inca
Para el doctor en Ciencias Naturales y licenciado en antropología, uno de los puntos más significativos fue constatar la presencia de rocas obsidianas (volcánicas) que ellos utilizaban para realizar sus artefactos y puntas de fechas.
“Asimismo se encontró una cantera taller donde la gente estuvo golpeando esta roca y por la proximidad que hay del sitio inca podríamos confirmar que fueron ellos quienes realizaron la explotación de ese recurso, dato que no teníamos hasta el momento en Argentina”, destacó y agregó que allí se hallaron huesos de guanaco y de llama que conformaban parte de su alimentación.
En este sentido, puntualizó que estos indicios marcan que “lograron un control efectivo de este espacio de la cordillera”, y no como sucedió en otras regiones donde la vigilancia la hacían en forma indirecta “a través de enclaves”, como en Agua Amarga en el Valle de Uco.

Impulso al turismo
El Conicet está trabajando en forma conjunta con Recursos Naturales para realizar centros de interpretación astronómicos en las áreas naturales protegidas.
Durán sostuvo que el Centro Científico tiene el objetivo de que “los sitios arqueológicos y la información sean aprovechados por la sociedad”, siempre y cuando se trate de turismo sustentable que “proteja y no ponga en riesgo la conservación”.
Si bien algunos de estos grabados están el área de la “Laguna intangible” donde el turismo no puede ingresar. Hay otros donde el turismo puede moverse. “Estos lugares tendrán que tener medidas de conservación más estricta para que se conserve de aquí al futuro”, confió.
