Para los mendocinos Alfredo Castillo y Jorge Benegas era impensado, cuando vestían las camisetas de Atlético Argentino y de Independiente Rivadavia, respectivamente, que algo tan maravilloso los fuera a sorprender apenas unos años después.
Ambos jugaron en Millonarios de Bogotá, el “Ballet Azul” de Colombia que no le temía a nada. El miedo escénico para ese equipo no existía. Y así lo demostraron en un histórico amistoso contra Real Madrid en 1952.
El estadio Chamartín del Real Madrid (todavía no era bautizado con el nombre de Santiago Bernabeu), tenía en sus gradas unos 50 mil simpatizantes, que esperaban ganar el trofeo del torneo triangular “50° Aniversario”.
Millonarios había llegado desde Bogotá, del desconocido fútbol colombiano, a una gira por Europa. Y además de jugar en Valencia y las Islas Canarias participó en el triangular aniversario del Real Madrid.
El 28 de marzo de 1952, Millonarios superó a Norrköping, el campeón de Suecia, por 2 a 1 con goles de Alfredo Di Stéfano y Antonio Báez en el estadio de los Merengues, por el triangular.
Allí la afición y los directivos del Real vieron por primera vez moverse al rubio argentino (La Saeta Rubia) que alternaba los puestos de arriba y comandaba la ofensiva del equipo sudamericano.

Hay que aclarar que en 1948 se produjo una huelga de futbolistas profesionales en Argentina y muchos de los mejores jugadores argentinos emigraron a Colombia, que no estaba afiliada a la FIFA, y también otros se fueron a México.
En 1949 en Colombia jugaban aproximadamente 109 extranjeros, de los cuales, 57 eran argentinos: Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano, Pipo Rossi, Antonio Báez (integraron formaciones de River Plate, apodada La Máquina), Antonio Sastre, René Pontoni, Julio Cozzi, y el mendocino Jorge Benegas, que llegaba de San Lorenzo, entre los más grandes.
Había: 12 en Independiente Santa Fé de Bogotá, 10 en Universidad de Bogotá, 8 en Deportes Caldas de Manizales, 7 en Millonarios de Bogotá (El Ballet Azul), 5 en América de Cali, 2 en Boca Juniors de Cali, 3 en Once Deportivo de Manizales, 5 en Bucaramanga de Santander, 1 en Deportivo Medellín y 1 en Deportivo Pereyra.
En 1951, esta cifra se duplicaría.
De San José a Bogotá
Había un muchacho que no era tan conocido y llegó en 1946 desde Atlético Argentino de Mendoza, al club Millonarios de Colombia, debutando en el torneo de la Liga de Cundinamarca, en esos tiempos amateur.
En 1948 se inició el profesionalismo y Alfredo Castillo se convertiría en uno de los mejores delanteros del equipo azul, incluso con la llegada de sus compatriotas en lo que dio inicio la época llamada El Dorado.

Castillo se había iniciado en Sport Club Pacífico de General Alvear y en 1941 pasó a Argentino, en donde jugó hasta 1945. Dice la estadística que Castillo convirtió el primer gol de Millonarios en la historia de la Liga (15 de agosto de 1948 al Once Deportivo de Manizales) y fue el primer goleador del campeonato colombiano anotando 31 goles (en 18 partidos), en el torneo de 1948.

Además, en ese año logró los récords de 10 goles consecutivos (cinco en sendos juegos) y del mejor promedio goleador en toda la historia de la primera división colombiana (1,72 goles por partido). Se retiró de Millonarios en 1957, convirtiéndose hasta el presente en el máximo anotador del equipo en toda su historia, con 131 goles en 175 encuentros oficiales.

Jorge Benegas
Jorge Benegas era de la capital mendocina (nació el 10 de abril de 1923 y tiene 96 años), se inició en Independiente Rivadavia, en donde también jugó su padre Francisco, y pasó a San Lorenzo en 1947, hasta 1949, para emigrar a Colombia (Independiente Santa Fe, Millonarios e Independiente de Medellín). Luego volvió a San Lorenzo y tuvo se segunda etapa, además de jugar en Huracán de Parque Patricios.
La Peña de simpatizantes de San Lorenzo en Mendoza lleva su nombre. Con la Selección argentina, Benegas, fue campeón de la Copa América de 1957 en Lima con el equipo llamado los “Carasucias” (por la juventud de Sivori, Angelillo y Maschio). Don Jorge Benegas suele concurrir para ocasiones especiales a la sede ubicada en calle Morón, de la Ciudad de Mendoza.

La tarde del 30 de marzo de 1952 los mendocinos Alfredo Castillo y Jorge Benegas inflaron el pecho de orgullo cuando pisaron el estadio del Real Madrid. Estaban compartiendo el equipo azul con muchas estrellas y además con Alfredo Di Stéfano, que un año después vestiría la camiseta blanca y haría historia en el fútbol del Real (5 veces campeón de Europa, 8 títulos de Liga, y muchos trofeos más).
Contó una vez Don Jorge: “Le presté 500 dólares a Alfredo Di Stéfano, para que viajara a España”.
Ese día de 1952, el Real Madrid formó con: Juan Alonso; Zárraga, Navarro, Oliva, Montalvo; Olmedo, Sobrado, Muñoz; Joseíto, Molowny, Pahiño (después ingresaron Arsuaga y Olsen).
En Millonarios jugaron: Cozzi; Ramírez, Benegas, Pini, Rossi; Soria, Pedernera, Castillo; Báez, Maurín y Di Stéfano. A los 18’ Castillo gritó el primer gol, como para que lo escucharan en Mendoza; a los 34′ Di Stéfano aumentó, y a los 34′ Báez hizo el tercero. A los 43′ Di Stéfano hacía el 4-0.

En la segunda parte descontó el Real con Arsuaga (16′) y Sobrado (32′). Llovieron los elogios para el equipo colombiano, que jugó de manera excepcional esa tarde en Madrid.
La historia del club de Bogotá les guarda lugares valiosos a Benegas y Castillo porque fueron parte de ese partido inolvidable. Alfredo Castillo dejó su paso goleador, que todavía es insuperable.
Ambos fueron jugadores indispensables, que estuvieron en un partido histórico del fútbol colombiano y español.

Con el Ernesto Guevara en la tribuna
En el libro “El año dorado del club azul: Millonarios 1952”, de César Ruíz de la Torre. Se cuenta una anécdota maravillosa que ocurrió.
Ernesto Guevara (todavía no era apodado Che) y su amigo Alberto Granado habían emprendido un viaje por Sudamérica (lo cuenta la película “Diarios de Motocicleta”) y vieron jugar a ese equipo de Millonarios contra el Real Madrid, en el estadio El Campín de Bogotá, unos meses después del encuentro en Madrid.
Di Stéfano les regaló las entradas, contó Granado en su libro “Con el Che por Latinoamérica”. Y hace poco lo ratificó desde La Habana su hijo Alberto: “Fue en su paso por Colombia durante el viaje que hicieron juntos. Ellos no podían comprarlas por una cuestión económica y se las consiguió Di Stéfano”.
El partido que vieron fue uno de los dos amistosos que se jugó en Bogotá en julio de 1952. Ese mes, Millonarios y Real Madrid jugaron también otros partidos en Caracas, Venezuela. No está claro a cuál fueron de los dos partidos de Bogotá.
Granado contó que al Che le gustaba mirar fútbol en silencio. Pero a su espalda, el día del partido, había un español muy nervioso ante el baile de los colombianos: “Jugaba Antonio Báez y lo tenía loco a Muñoz, que era un half de ellos, y el gallego grita: ‘¡Rompelo!’. Y el Che se da vuelta y le dice: ‘Eh, si tanto te gusta la sangre, ¿por qué no vas a ver a los toros?’”
