El refrán dice: “Pueblo chico, infierno grande”. Y así fue reflejado por una serie que los cincuentones para arriba recordarán de nuestra televisión: La caldera del Diablo, donde ocurrían infidelidades en el campo, en la casa y en el coche. Dennehy, es un pueblito que queda en la provincia de Buenos Aires.

    Su población nunca superó las 200 personas. Hubo un crimen que conmocionó a la aldea. Actuó la Justicia y terminó con un detenido. Los jueces que intervinieron no encontraron pruebas en su contra pero destacaron que, puestos a tomar el móvil pasional como única prueba de cargo, el descontrol sexual de Dennehy era tal, que casi cualquiera de los 42 hombres en edad reproductiva que hoy viven allí podría ser sospechoso del asesinato.

    La planta urbana de Dennehy, para muchos de sus habitantes, era como un mitológico bosque griego, en el que varios faunos y varias ninfas rurales concretaban, clandestina u ostensiblemente, sus encuentros amorosos, algunos fugaces y otros más duraderos. Hubo en Dennehy varios Otelos y varias infieles. Esto dijo la Justicia. Por supuesto, los vecinos se sintieron ofendidos con el fallo que los deja para la misma misma.

    El delegado municipal, César Bracco, lamentó “nosotros no nos vamos a poder sacar esto de encima nunca”. A Bracco lo llamaron periodistas de todo el país. También lo llamaron para cargarlo. Ofrecieron mandarle un cargamento de Viagra para hacer frente a las necesidades sanitarias del pueblo. La cuestión es que la tranquila vida de Dennehy se vio alterada por el asesinato, primero, y por la declaración de los jueces, después, y es cierto que ya nada va a volver a ser lo mismo.

    Por lo pronto, hay empresas de turismo que están organizando excursiones de sano esparcimiento al lugar y se ofrecen alojamientos por mes, por semana y por turno de dos horas. Quieren instituir la Fiesta Nacional del Sexo, con desfile de carrozas alegóricas, con faunos y ninfas que ayuden a la ambientación.

    También se están preparando cursos y talleres especializados para que otros pueblos puedan aplicar la misma fórmula. Y ya hay personas interesadas en mudarse a Dennehy y mandar todo al cuerno, perdón, a los cuernos.