La 50ª edición de los Grammy consagró a la joven cantante de pop británica Amy Winehouse, con cinco premios, coronó a Kanye West como rey del rap (con cuatro) y dio la gran sorpresa al otorgar el de álbum del año al veterano jazzista Herbie Hancock, en vez de a un disco de pop o rock. Winehouse, de 24 años y que agradeció uno de los galardones desde Londres, ganó con Back to Black el premio a revelación del año, mejor vocalista pop, mejor álbum vocal pop y su tema Rehab se consagró como la mejor canción compuesta en el 2007 y la mejor grabación.
La mayor sorpresa de la noche la dio el pianista Herbie Hancock, quien, contra todo pronóstico, se alzó con el trofeo de álbum del año por su trabajo en River: The Joni letters. “Ya son 43 años desde la primera y única vez que un artista de jazz ganó el premio a álbum del año”, recordó Hancock luego de derrotar a los favoritos Winehouse y West, así como a Foo Fighters y Vince Gill. El artista, quien hoy cumple 68 años, felicitó a la Academia de los Grammy “por haber roto valientemente el molde este año” al seleccionar un trabajo muy lejos del pop o el rock.
“Este es un nuevo día que demuestra que lo imposible puede ser posible.‘Sí se puede’, para acuñar una frase”, añadió Hancock arrancando aplausos de la audiencia, al parafrasear el lema del precandidato demócrata a la presidencia Barack Obama. El otro gran favorito de la noche, Kanye West, de 30 años, quien llegó con ocho nominaciones, se llevó la mitad en los principales rubros, pero su disco Graduation se alzó como mejor álbum de rap.
Winehouse, la chica mala del rock, dedicó la premiación a su esposo preso y a su ciudad, Londres. “Mi Blake, mi encarcelado Blake, y por Londres, esto es por Londres”, expresó la cantante, fundida en abrazos en una transmisión vía satélite desde su ciudad, donde escuchó esta premiación poco después de cantar para la audiencia. Alejandro Sanz ganó el Grammy al mejor álbum latino pop por su disco El tren de los momentos. Toda una fiesta, en la que no faltó el apoyo a los guionistas.
