El gobernador electo de Buenos Aires, Axel Kicillof, espera que el gobierno de María Eugenia Vidal deje su mandato con el dinero suficiente en sus arcas. Pero además los economistas que rodean al gobernador electo planean poner en discusión y revisar, además, el consenso fiscal firmado entre el gobierno nacional y las provincias en 2017, que entre otros puntos estableció una reducción gradual del impuesto a los ingresos brutos que cobran los estados provinciales.
La intención de las provincias es demorar la baja pautada para esos impuestos locales, dada la caída en los ingresos coparticipables que también generó la crisis.
Cuando se firmó el consenso fiscal, Vidal recibió una compensación por el Fondo del Conurbano, que fue de $21.000 millones en 2018 y $44.000 millones para este año. Pero esos montos se establecieron sin prever una actualización por inflación: en ese momento, la Casa Rosada estimaba una inflación del 12% para 2018, con una baja en 2019. La inflación real terminó siendo de 47,6% el año pasado y se estima que volverá a crecer este año.
Tras la derrota en las PASO y las generales -y con el ministro de Economía provincial, Hernán Lacunza, mudado al gabinete de Macri-, hubo un último intento para que la Casa Rosada girara cerca de $20.000 millones extras a la provincia. Si esos fondos no llegan antes de la salida de Vidal, Kicillof deberá repetir las tratativas ante Alberto Fernández.
De todos modos, el consenso fiscal ya voló por el aire por el incumplimiento de las provincias que litigaron ante la Corte.
