Buenos días, a pesar de todo. Todos sabemos del poder de la televisión. Yo puedo comprobarlo cada vez que tengo la fortuna de encontrarme con la gente, con mi público. Al parecer, la presidenta también lo sabe y está haciendo uso y abuso de los medios de comunicación. Tal vez la mandataria maneja encuestas acerca del deterioro de su imagen (ella misma se encargó de hablar de una especie de cadena nacional del miedo y del desánimo) y se haya puesto todo el Gobierno sobre sus hombros.

Quizá haya dicho: “Yo soy toro en mi rodeo y torazo en rodeo ajeno”, y venga la cadena nacional y las teleconferencias. Yo voy a poner la cara por todos. Y lo está haciendo. Inclusive, se permite chistes algo cochinos, como ocurrió en la inauguración de una fábrica de cosméticos de Berazategui. Charlando con dos operarios, una chica y un chico, la presidenta le preguntó a ella cuál era su ocupación. “Trabajo en las máquinas de pomos, van cayendo y yo los pongo en el estuche”. Entonces, Cristina encaró al joven. “¿Y vos, qué hacés?”.

“Yo soy operario de la máquina llenadora de pomos”, le contestó. Rápidamente, la presidenta acotó: “O sea, vos le llenás el pomo a Yanina. Ja, ja, ja”. Después se criticó: “Es un chiste un poquito subido de tono para la presidenta”. Y sí, doña Fernández, lo es. Pero no es la primera mención que usted hace sobre el sexo. Recuerdo que allá por el 2010 usted dijo que la ingesta de cerdo favorece la actividad sexual y era mejor que el viagra. A partir de ese momento, las farmacias comenzaron a vender chanchos celestes.

En otro discurso de los muchos dados últimamente, le dijo Cristina a Juan Patricio Mussi, intendente de Berazategui: “Parecés Tinelli”. Perdón, presidenta, pero, por la asiduidad con la que usted sale en televisión y los comentarios sexuales que se manda, usted es más parecida a Tinelli que Mussi. En fin, parece que con 6,7,8 no alcanza y ha salido a jugar su rol protagónico. ¿Cómo podría llamarse un programa donde la presidenta fuese la conductora? Almorzando con Cristina no, pues está muy usado.

Puteando por un sueño no le vendría bien a sus intereses. Intrusa tampoco, porque hablaría de una actitud entrometida que no le hace bien a su imagen. La peluquería de Cristina podría ser pero, a lo mejor, convendría llamarla La botoxería de Cristina. A lo mejor, siguiendo la línea de sus ofertas, le convendría ponerle Presidenta para todos, aunque no todos quieran consumir ese producto. Chávez, su amigo, tiene un programa de radio semanal que se llama Aló, presidente. ¿Por qué no puede tener usted el suyo? Eso sí: no se lo ofrezca a TN, no creo que les interese.